
Tras la injusta expulsión de Juan Ramírez por parte de Ariel Penel, el técnico Diego Monarriz comunicó que iba a reacomodar el equipo y que iba a salir Óscar Romero. Todo para poder reforzar la última línea cuerva. Pero esta decisión no cayó bien en los paraguayos y Ángel se plantó delante del grupo.
Discusión mediante, se vio que ninguno de los dos salió a jugar el segundo tiempo. Y esto molestó a la dirigencia de Boedo, al apreciar que ninguno estuvo en el banco de suplentes apoyando a sus compañeros. Después de esto, podrían haber medidas por parte de la comisión directiva de San Lorenzo con sanciones hacia los Romero.
La relación entre el técnico y los hermanos ya venía deteriorada. Si bien Monarriz valoró a los Romero, la convivencia se deterioró en el verano, en un entrenamiento Ángel había llegado con su suegro a una práctica. El técnico no lo dejó pasar y el delantero no evitó mostrar su enojo, retirándose él con su hermano antes de arrancar el entrenamiento. Fue el prólogo de un complicado ida y vuelta.
Ahora se verá qué puede pasar en el futuro. Es una herida que dejará secuelas en el futuro, y ahora será la propia dirigencia de San Lorenzo quien tendrá que poner paños fríos en una ríspida convivencia de aquí en más.
AS de Argentina.














Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.28