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Actualizada Sábado, 10 de Enero de 2026 a las 22:47:54 horas

La nueva Copa a partido único: no es oro todo lo que reluce

José Miguel Fraguela José Miguel Fraguela Viernes, 24 de Enero de 2020

Como dice Jonás Pérez en AS y en IUSPORT, cuando Luis Rubiales propulsó el nuevo formato de la Copa del Rey, los aficionados al mundo del fútbol vieron en él una gran oportunidad para que los equipos de LaLiga SmartBank y los de Segunda División B dieran la machada y se colaran con los mejores.

 

Dicho y hecho, añade Jonás. Las tres primeras rondas han estado cargadas de emoción y han arrasado a su paso a diez de los equipos de Primera, entre ellos, el Atlético de Madrid.

 

No solo eso, otros muchos han logrado la clasificación agónicamente, como, mismamente, le sucedió al Barcelona de Quique Setién en campo del Ibiza o al Real Madrid, por momento, en Las Pistas del Helmántico. 

 

A la luz de lo acontecido, nos parece llegado el momento de hacer una valoración del nuevo formato.

 

Para empezar, los equipos de Primera, que son la piedra angular del sostenimiento económico del fútbol (y algo más) en España poco positivo extraen de esta competición mientras sí que padecen situaciones vergonzantes como las relatadas. Y no sólo eso. Su cotización en los mercados audiovisuales, que son a madre del cordero, también se ve afectada.

 

Y en el lado opuesto lo que vemos es mucho folklore. Los clubes pequeños lo viven hipermotivados, como si les fuera la vida en ello, pero lo cierto es que tres días después han de enfrentarse a su propia realidad. O sea, flor de un día, pero por el camino generan un cisma en el competidor de Primera, que sale tocado del envite.

 

Luego está el efecto sobre la propia competición de Copa: resulta que con tantos equipos de Primera en la cuneta, lo que se vislumbra en la recta final nos podemos topar con una Copa muy devaluada, con escasos equipos de la élite.

 

Visto lo visto, podríamos encontrarnos con una final de dos equipos de Segunda B.

 

Evidentemente, no tenemos nada en contra de los equipos no profesionales, pero lo que no parece de recibo es propiciarles un día festivo, sólo eso, a cambio de dañar el prestigio de los clubes de la élite.

 

Conviene recordar que algo así ya ocurrió hace más de una década y, a la vista del desaguisado, se optó por retornar al formato de doble partido.

 

En definitiva, lo que tenemos es una competición emocionante para el público, pero de consecuencias desastrosas en algunos casos para los equipos de Primera, que, como hemos repetido hasta la saciedad, son los que pagan todo esto.

 

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