F: ASLa resolución del Comité de Competición sobre el Rayo-Albacete confirma lo que ya había adelantado el acta arbitral: el encuentro no se suspendió, simple y llanamente, por unos cánticos; sino porque "no se podía garantizar la seguridad física de los participantes".
El pasado 27 de diciembre conocíamos la resolución del Comité de Competición sobre lo acaecido en el encuentro entre el Rayo Vallecano y el Albacete. El partido, que se suspendía antes de comenzar la segunda parte tras los cánticos hacia el jugador Roman Zozulya, se terminará de jugar a puerta cerrada, y se sanciona al club vallecano con multa de 18.000 euros y la clausura parcial del fondo del estadio durante dos partidos.
Aquel 15 de diciembre la opinión pública clamaba porque se suspendía un partido “por llamar nazi a un nazi”.¿Cómo era posible, ante la cantidad de cánticos ofensivos de diversa índole que llevamos oyendo en los estadios a lo largo de todos estos años, que nunca se hubiera tomado una medida semejante? Sin embargo, lo cierto es que la realidad que reflejaba el acta arbitral iba más allá.
No podemos ser simplistas. Si bien es cierto que los cánticos pueden ser constitutivos de infracción per se, no podemos obviar el resto de circunstancias que rodearon el caso. Y estas son las que justifican, primero la suspensión, y luego la posterior sanción al club y afición.
Hay quien ha aprovechado el caso para elaborar un discurso paralelo, en pro de un supuesto "antifascismo", sustentado en tres ideas fundamentales. Y erróneas. Así es como se construye un engaño colectivo:
1. “La suspensión fue por llamar nazi a un nazi”
La resolución del Comité de Competición sobre lo ocurrido en el Rayo-Albacete confirma lo que ya había adelantado el acta arbitral: que la suspensión del encuentro no se debió, simple y llanamente, a unos “cánticos”.
En el descanso del partido tiene lugar una reunión entre el árbitro, los responsables de los equipos y la Coordinadora de Seguridad, en la que ésta comunica que “las fuerzas de seguridad no podían garantizar la seguridad física de los participantes”. Se sopesó entonces desalojar el estadio o la parte del mismo en la que estaban ocurriendo los incidentes para poder continuar el encuentro, pero no había efectivos suficientes para ello. Finalmente, la Coordinadora recomienda la suspensión definitiva del partido. Así lo manifiesta el árbitro en su acta:
“Como consecuencia de todo lo anterior, tras agotar todas las posibilidades de continuar el encuentro, y teniendo en consideración la información de la Coordinadora de Seguridad del Estadio sobre la conveniencia de la suspensión definitiva del partido, ya que no podía garantizar la seguridad en el mismo, ni la necesaria protección de los participantes, decido suspender definitivamente el encuentro”.
Entonces tenemos: una situación de inseguridad para los participantes (así determinada por la Coordinadora de Seguridad), consecuencia de la entonación de cánticos y exhibición de pancartas; otras opciones como el desalojo, impracticables; y una obligación de suspender el partido como última consecuencia.
A todo esto hay que añadir dos datos importantes: según el Comité, el Rayo “no fue capaz de colaborar de modo eficaz en la represión de estas conductas”, y que tampoco consta que tomara ninguna medida para identificar a los infractores. Conviene recordar que la falta de diligencia o de colaboración en la represión de los comportamientos violentos son consideradas, ya por sí mismas, como infracción muy grave.
Para llegar a esta conclusión el Comité se basa no solo en el acta arbitral, también en la suscrita por el Delegado-Informador y el informe de la Coordinadora de Seguridad. Y todo esto es lo que justificó la suspensión del partido en aquel momento, y la posterior sanción a criterio del Comité. No basta uno o dos cánticos: es necesario que éstos, además, inciten a la violencia, provoquen un efectivo clima de inseguridad, que tengan una consecuencia grave (suspensión del encuentro) y una falta de debida colaboración por parte del club.
Lo cierto es que se sanciona por “cánticos que incitan a la violencia”
La violencia en el deporte es una lacra contra la que se lleva muchos años combatiendo desde todas las instituciones: desde las federaciones internacionales, FIFA y UEFA; la RFEF, LaLiga, el Estado a través de la Ley 19/2007 contra la violencia, el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el deporte (más conocida como Ley Antiviolencia) y su normativa de desarrollo, con la Comisión Antiviolencia y la colaboración de las fuerzas y cuerpos de seguridad.
Cuando hablamos de violencia en el deporte no se abarca exclusivamente la violencia física, sino también la verbal. Y no sólo se sancionan los actos violentos en sí, sino tambien aquellos que inciten a la violencia. Todo es poco para atajar el problema. El Código Disciplinario de la RFEF castiga, así, entre otros, los “cánticos que inciten a la violencia” (art. 69.1.c). Y es por esto por lo que el Comité sanciona definitivamente al club: no sanciona porque los cánticos sean ofensivos, discriminatorios, o intolerantes; sino porque incitaban a la violencia.
Hay quien se alarma por la cuantía de la multa. Sin embargo, las sanciones estipuladas para estas infracciones van desde los 18.000 a los 90.000 euros, por lo que la impuesta es la menor sanción económica posible. El comité podría haber sancionado también con la clausura del estadio de hasta una temporada, la pérdida de puntos, puestos en la clasificación, o, incluso, el descenso de categoría (art. 73 del Código).
La resolución es pública y se puede leer aquí.
2. “Nunca se sancionan los cánticos racistas”
Tras la polémica, no tardaron diversos periodistas y personalidades públicas en saltar a la palestra para erigirse como adalides del antifascismo. Solo ellos sabrán el rédito que podrán obtener de la creación de este clima de crispación en torno al deporte.
La idea de que se suspendió el partido "por llamar nazi a un nazi" era insuficiente. Así que, para acrecentar el engaño, desde entonces se pueden leer en redes barbaridades varias: como que nunca se sanciona por cánticos racistas (o que "se pasa olímpicamente" de ello), cuando los cánticos racistas -y los no racistas, pero ofensivos- se sancionan, continuamente, desde hace años.
![[Img #109284]](https://iusport.com/upload/images/12_2019/7402_tuit-echenique.png)
Basta con leer las resoluciones, que son públicas, del Comité de Competición y las propuestas de sanción de la Comisión Antiviolencia. O las noticias. En IUSPORT se han recogido muchas, aunque no todas: sanciones hay muchas, todas las semanas. Que haya quien no lo sepa, o lo olvide convenientemente, es otra cosa.
3. “Todo el Albacete es nazi”
Pero todo esto tampoco era suficiente. No bastaba con señalar al jugador Roman Zozulya, y ya el halo de la palabra ‘nazi’ sobrevuela, porque así las redes han querido, a todo el club. Tanto al Albacete Balompié, como a su filial, el Atlético Albacete, que milita en Tercera División y que, unos días más tarde, en un encuentro contra La Roda, veía cómo uno de sus aficionados profería insultos racistas a un jugador contrario. Algo que, por desgracia, es más común de lo que parece (y sin quitar que es un hecho despreciable) se convertía ahora en la prueba definitiva del supuesto nazismo de toda una afición. Como si esa persona fuera portavoz y representante de todo el club y sus seguidores.
La realidad es que el día después del partido, el equipo afectado, La Roda, emitía un comunicado aclarando que ocurrió "al acabar el partido y por personas aisladas":
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Pero este comunicado no se propagó demasiado. Así que las redes trataron este incidente como si los insultos hubieran venido de una gran cantidad de público y con especial alarma tras las extendidas voces de que un jugador del Albacete era 'nazi' . Y la idea caló.
![[Img #109286]](https://iusport.com/upload/images/12_2019/7832_tuit3.png)
Para salir del error basta con mirar el vídeo resumen del partido, en el que se aprecia (no sin dificultad) que es la voz de un solo niño, tal vez, el que profiere los gritos. Y digo “tal vez” porque no alcanzo a distinguir con claridad lo que dice si quiera. Los insultos van después de que el jugador propinara un puñetazo a otro, pero no por ello calificamos a toda la plantilla de La Roda de agresivos, sólo faltaría. Pero ya da igual. Ya toda la afición del Albacete es ‘nazi’. Todo el club es 'nazi'. La ciudad entera es 'nazi'.
Todo esto parece amparado porque se entienden como actos de justicia social. Los Bukaneros han cometido, a los ojos de muchos, un acto heroico: "han señalado a un nazi". Al final se está apoyando desde la opinión pública a un grupo no conocido precisamente por su pacifismo. Dos días después del Rayo-Albacete, unos 20 bukaneros protagonizaban un episodio violento en contra de la directiva del Rayo Vallecano, pero esto nadie lo condenó.
Ya Albacete entera es 'nazi', pero ¿qué hay de los demás? Pues hay quien se ha encargado de aprovechar el asunto para polarizar aún más y convertir esto en un “o estás conmigo o contra mí”. El linchamiento se extiende a quienes al menos hemos osado dejar la sombra de la duda. Y así es como todos aquellos que queremos un deporte sin violencia y sin política, y que hemos rechazado la actuación de una parte minoritarias de la afición vallecana (como cualquier otra que incite la violencia, en general), y, sobre todo, defendido el criterio del colegiado y la Coordinadora de Seguridad, también hemos sido catalogados como ‘nazis’. Probablemente, tú, por leer esto, seas ‘nazi’, solo que aún no lo sabes.
Todo esto responde a una para mí inexplicable necesidad de una parte de la población de ser juez constante del resto. Yo no tengo esa idea de mí misma. No me considero encargada -ni capacitada- de juzgar ni condenar a nadie. Y creo firmemente que si el jugador, como cualquier otro, hubiera hecho algo en el pasado merecedor de reproche penal, deberían ser los tribunales ordinarios quienes lo enjuicien, y no las gradas (o, ahora, las redes).
Y esto, no nos confundamos, no va de fascismo o antifascismo, por mucho que algunos en ello se empeñen. Esto va de un deporte que quiere ser sólo eso: deporte. Y no le están dejando.
El estadio como ¿lugar de manifestación?
Con el revuelo han surgido voces justificando lo acaecido bajo la idea de defender la libertad de expresión en los estadios. Quien acepta esta premisa, ¿es consciente de las consecuencias que ello implicaría?
En primer lugar, si permitimos las manifestaciones en un sentido, habría que permitir también las del contrario. ¿Dónde ponemos el límite? ¿Quién se puede manifestar y quién no? ¿Quién lo decide?
Y si aceptamos todas, como no podría ser de otra manera: ¿se imaginan la cantidad de manifestaciones que se podrían querer dar, por ejemplo, en un Clásico? La de tiempo que nos puede ocupar ver un partido de fútbol, teniendo que aceptar todas las consignas políticas. ¿Acaso no hay otros foros para ello? ¿No podemos tener un deporte que sea sólo eso, deporte? ¿Qué pasa con aquellos que no tuvieran afiliación o ideología, y que sólo quisieran disfrutar del partido? ¿Los derechos de quién están por encima? ¿Cada vez que vaya a un partido deben aguantar que primero se manifiesten los de un color, luego los de otro, luego los del tercero y que luego ejerzan su derecho a réplica los primeros?
Todo esto son escenarios llevados al absurdo, pero lo único certero es que derivaría en una creciente hostilidad, que tanto nos ha costado reducir. Cuando la Ley Antiviolencia se promulgaba allá por el 2007 era para precisamente ponerle freno. Razones había, y sigue habiendo. Pero podemos dar marcha atrás, claro, y derogarla. Y lo que obtendríamos será una batalla campal, cuando lo que queremos es un deporte que sea solo eso: deporte. Ni política ni manifestación. Deporte. Y, desde luego, sin violencia.
Que se ponga coto a la violencia (y a su incitación) en el deporte debería ser siempre motivo de júbilo. Sin embargo, en el caso Zozulya lo han convertido en una batalla ideológica, en la que todos aquellos que pedimos respeto y dejar la política e idología al margen del deporte, somos “colaboradores nazis”.
Eso a mí me suena a historias pasadas. Cazas de brujas. Cazas de ‘nazis’.
Sobre el autor
Irene Aguiar
Irene Aguiar es asesora jurídica de clubes deportivos y deportistas y adjunta a la dirección de IUSPORT.
Twitter: @ireneaguiar_


























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