Reformulemos el VAR antes de que el 'error humano' lo desprestigie

Como mínimo, tres jugadas en menos de una semana obligan a reflexionar sobre la aplicación de la tecnología en el fútbol español (posibles penaltis a Piqué en el Real Sociedad-Barcelona, a Brasanac en el Atlético de Madrid-Osasuna, y dos más a Varane en el clásico Barcelona-Real Madrid).
Prácticamente todos coincidimos en la bondad de la aplicación del VAR, es decir, todos deseamos la tecnología al servicio del fútbol para garantizar una competición más justa. Y es cierto que en numerosas ocasiones ayuda a que así sea; en eso hemos mejorado y, además, las decisiones adoptadas se producen en pequeños márgenes de tiempo, lo cual ayuda al desarrollo de los partidos.
Pero cuando semana tras semana diversos equipos siguen quejándose de la aplicación de la tecnología VAR en el fútbol español, obliga, como mínimo, a reflexionar si todo se está haciendo bien, o simplemente si corresponde al azar el hecho de que el ser humano se equivoque en la aplicación de esta potente herramienta.
Siempre se nos ha explicado que el VAR actúa sólo en aquellos casos en los que los errores sean claros y manifiestos, es decir, en aquellos casos que “cualquier persona, sin necesidad de ser árbitro, pueda entender que se trata de un error claro o escandaloso”.
Pero se está generando cierto desconcierto y una mayor incertidumbre en la percepción de la tecnología como solución, cuando se observan jugadas como las citadas anteriormente, en las que la claridad de las mismas obliga sin reparos a que actúe la tecnología -aunque, en puridad, quienes deben actuar son los humanos que la gestionan, avisando al árbitro del encuentro, para que éste puede revisar, si es preciso, la jugada en la pantalla-. Y el aficionado al fútbol todavía se siente más "fuera de lugar" y desconcertado cuando creía que había entendido aquello del "error claro y manifiesto para que pueda actuar el VAR" y observa, semana tras semana, que se anulan goles por fuera de juego de miímetros, en los que hace falta sacar el compás, la escuadra y el cartabón, trazando rectas virtuales o imaginarias, y diversas tomas televisivas, para discernir si el hombro, la rodilla, el pie o lo que sea, habilita al delantero o lo deshabilita para meter un gol, con mediciones en el entorno de los milímetros. En esos casos, ¿donde está el error claro y manifiesto si decimos que es fuera de juego por 1 centímetro, o por 5 milímetros? Concepto difícil de entender para el ciudadano medio que no es árbitro de fútbol esto del "error claro y manifiesto" si el VAR actúa en situaciones de fuera de juego de 5 milímetros...
No pasa nada por reconocer que puede haber errores en la aplicación del VAR, en su interpretación, en sus protocolos. Se trata de ir mejorando la aplicación de la tecnología para beneficio de todos. Y mucho se ha hecho en este sentido.
Pero si no se hace un análisis profundo de si realmente estamos en el camino adecuado, se corre el riesgo de que los “errores humanos” ayuden a desprestigiar la tecnología que esperábamos como “agua de mayo” y que muchos “humanos” dejen de creer en esta tecnología, lo cual sería un grave error.
En los últimos días hemos escuchado afirmaciones de futbolistas y directivos, diciendo que “el árbitro ha prevaricado, que no ha querido pitar lo que ha visto, etc.”. Afirmaciones duras, sin pruebas que las soporten, pero que van calando poco a poco en los clubes y aficionados.
Hay que revisar los protocolos de aplicación del VAR, y, sobre todo, plantearnos si el criterio de selección de quienes deciden en la sala VOR es la mejor opción.
¿Realmente los árbitros en activo deben simultanear sus partidos en el campo con los partidos delante de las pantallas del VAR cuando no están designados para pitar un partido en la jornada correspondiente? Sólo hay que leer la prensa, y veremos que ya empieza a ser noticia quién es el árbitro de la Sala VOR.
Algunos medios “ya avisan” en qué partidos anteriores ese colegiado VOR puede haberse equivocado, “beneficiando o perjudicando” a uno de los dos equipos contendientes en el partido en cuestión.
¿No disponemos de árbitros ya retirados, que conocen perfectamente las normas y que pueden ser formados en la utilización de la tecnología VAR? ¿Por qué no hacemos dos plantillas, la de árbitros en activo pitando los partidos en el campo, y la de los árbitros en la sala VOR, sin que sean las mismas personas? Mejoremos todo lo que se pueda, pero sugerimos empezar por esta solución.
Al insistir tanto que el VAR actúa sólo en los casos de «errores claros y manifiestos», se ha generado el efecto contrario y mucha gente ya no entiende qué está pasando en muchos partidos.
¿Por qué no nos dejamos de especulaciones y que actúe el VAR siempre, con toda su potencia, para decirnos si una jugada es penalti o no es penalti, si es gol o no es gol, si es expulsión o no es expulsión, si es fuera de juego o no es fuera de juego?
Eso es medible y entendible, pero lo que es más difícilmente cuantificable y comprensible es definir lo que se trata de un error claro y manifiesto, ya que esto quedará al arbitrio de los “humanos”, que interpretan los hechos y pueden equivocarse.
Y así lo hemos visto en las jugadas citadas. Sólo hay que ver esa explicación que se da en algunos casos por parte de comentaristas: “el empujón, o el contacto, o el agarrón en el área no es de la suficiente intensidad para ser penalti”. Hoy mismo un ex árbitro califica una de las jugadas citadas como “patada de intensidad no suficiente para pitar penalti”.
¿En qué norma se define la intensidad o cómo se mide? Desconocemos si los árbitros saltan al terreno de juego o están en la Sala VOR con un medidor de “intensidad”, pues al tenor de las manifestaciones de esas personas es el criterio clave para decidir.
Dejémonos de medias tintas y utilicemos la tecnología para lo que realmente vale: para tener certeza y no generar incertidumbre, olvidándonos del criterio de los humanos para decidir cuándo debe aplicarse la tecnología y cuándo no: los humanos nos equivocamos.
Y además, el fútbol es pasión y sentimiento… con lo cual todo es más difícil en cuanto a interpretaciones lógicas. Hace unos años se pedía en el mundo del tenis la aplicación del “Ojo de Halcón”. Se consiguió, y esa tecnología dice si la bola ha entrado o no, si la bola ha salido o no.
¿Se imaginan Vdes. que el Ojo de Halcón entrara a dilucidar si se trata de un error claro y manifiesto, o si no lo es, y que, en este caso, prevaleciera lo que diga el Juez de Silla? El día que nos quitemos estos prejuicios se acabarán las dudas sobre el VAR.





















Jose luis diez diaz | Jueves, 19 de Diciembre de 2019 a las 09:07:54 horas
De acuerdo totalmente,como manifesté,en artículos en este medio, desde su implantación.
Es preciso conocer bien el modus operandi y no acumular en su caso errores humanos de Árbitro y VOR, y con criterios concretos. No hay vuelta atrás, ya estamos en otro fútbol. Con ojo de halcón hubiera sido suficiente.
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