Sábado, 10 de Enero de 2026

Actualizada Sábado, 10 de Enero de 2026 a las 21:00:11 horas

Sin convenio colectivo no habrá desconvocatoria de la huelga

José Sellés José Sellés Miércoles, 06 de Noviembre de 2019

Si por algo se ha caracterizado la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE) durante los doce meses que llevamos de negociación de este Convenio Colectivo del fútbol femenino es por estar rebosante de personalidad. Una carácter fuerte que, en cierta medida, se justifica por los 41 años que lleva el sindicato a sus espaldas, pero también por sus logros durante todo este tiempo.

 

Nada más constituirse la mesa de negociación, AFE dejó claro que era el sindicato que llevaría la voz cantante de las jugadoras con tres representantes, por un único miembro de Futbolistas ON y la Unión General de los Trabajadores (UGT). Otra muestra más de personalidad, en esta ocasión a modo de autoridad. Pero los indicios de fortaleza de la agrupación que preside David Aganzo han llegado hasta esta semana, quizás la más determinante de la negociación.

 

El lunes se supo que Mediapro estaba dispuesta a liberar a los 13 clubes de la Asociación de Clubes de Fútbol Femenino (ACFF) de los contratos firmados en marzo para que pudieran adherirse al Programa Élite de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) y así cumplirse las expectativas económicas que reivindican las jugadoras. Esto ayudó a acercar posturas el martes y este miércoles ha tomado también la palabra la RFEF para intentar facilitar el acuerdo, si bien al margen de Mediapro.

 

No obstante, AFE lo tiene claro: el interlocutor del sindicato es únicamente la patronal, presidida por Rubén Alcaine. En la mesa de negociación no está la RFEF, están los clubes, y es con ellos con quienes existen esas diferencias que han llevado a la huelga.

 

A las jugadoras les viene bien que Rubiales ayude a alcanzar acuerdos y subvencione a los clubes, pero en AFE tienen claro que la última palabra siempre la tendrán ellos y los clubes. Este miçercoles acudieron a la reunión convocada por la RFEF pero a nivel puramente informativo. La RFEF no es interlocutor en una negociación laboral. Es la ACFF la que tiene que poner sobre la mesa el compromiso económico, con independencia de cuál sea la fuente de los mismos (recursos propios, Mediapro o la RFEF).

 

Precisamente por eso contamos ayer martes en IUSPORT que este miércoles se esperaban avances, pero en Las Rozas no se desconvocaría la huelga. Ello solo puede producirse en el escenario creado a tal fin, que es la mesa de negociación, donde hay otros dos sindicatos que hoy no han estado, por no haber sido convocados: Futbolistas ON y la Unión General de los Trabajadores (UGT).

 

Tras 15 reuniones fallidas, las jugadoras, con AFE al frente, y la adhesión de los otros sindicatos, decidieron en el hotel Eurostars de Madrid ir a la huelga. Si bien la patronal reconoció la semana pasada que en el 70% del contenido del convenio sería “fácil” llegar a un acuerdo, las reuniones siempre se han atascado tanto en el salario como en la parcialidad de los contratos. Dos cuestiones que ha tratado de reconducir este miércoles Luis Rubiales, pero son muchas más las que integran la negociación.

 

Una vez se resuelva la cuestión salarial y contractual, que todavía no está cerrada, se estará más cerca del acuerdo final. Más cerca que nunca. Pero todavía hay más cuestiones que tratar. Aunque, si bien es cierto, no hay tanta distancia en el acuerdo como en estas dos entre las partes. Aganzo ha conseguido que el 93% de las jugadoras hayan querido ir a la huelga y esa unión indestructible del fútbol femenino la quiere aprovechar para obligar al resto de miembros de la mesa a cerrar el Convenio Colectivo.

 

O dicho de otro modo, mientras que no se firme el convenio colectivo no habrá desconvocatoria de la huelga. Además del sueldo y la parcialidad de los contratos, AFE quiere que el Convenio tenga vigencia de un año, con efectos retroactivos al pasado 1 de julio, lo que lleva a pensar que con los presupuestos de los clubes ya cerrados para esta temporada también habrá roces entre las partes.

 

Además de ello, quiere que los clubes paguen un plus de antigüedad, así como unas ayudas a la maternidad de 400 euros. También la incorporación de protocolos de embarazo y de prevención del acoso, así como 30 días naturales de vacaciones o una póliza de seguros.

 

Se suele decir que, a vicio de pedir, virtud de no dar. Pero AFE cuenta con un elemento determinante: la unión de las jugadoras. Una baza que quiere utilizar para finiquitar el convenio.

 

El sindicato de Aganzo ha recibido el respaldo económico de Rubiales este miércoles, pero ello no bastará para que se desconvoque la huelga. El presidente de la RFEF insistió este miércoles en que su oferta era irrechazable, pero ello no es sinónimo de suficiente. Además, quien tiene que asumir el compromiso es la ACFF.

 

Aganzo no quiere deblitar al colectivo de jugadoras y por ello prolongará la convocatoria huelga hasta que se firme este documento, que será histórico.

Comentar esta noticia

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.28

Todavía no hay comentarios

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.