
EFE/Iusport.- El tenista Felix Auger-Aliassime, una promesa canadiense de 18 años, no necesitaba ponerse la camisa de la Canarinha para ganarse el corazón de los brasileños, pero lo hizo el miércoles tras su victoria en el Abierto de Río de Janeiro y terminó robándose el espectáculo.
El canadiense, primer tenista nacido en el siglo XXI que ganó un partido de ATP, se metió al bolsillo a la afición local al lucir la camiseta verde y amarilla para, con saltos de júbilo, celebrar el triunfo por 7-5 y 6-4 sobre el chileno Christian Garín que lo clasificó a cuartos de final en Río.











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