
Creemos que una solución factible es la creación de una Liga Profesional de Fútbol europea, articulada dentro de la UEFA; es decir, una estructura similar a la de España, Francia o Inglaterra
Tras la tempestad del anuncio y retirada parcial de la Superliga, nos preguntamos cómo podrá avanzar un proyecto que posee todos los condicionantes para ser ensalzado o ser sacudido por gran parte de la sociedad europea y, por tanto, española.
Parece, que, de un lado, el objetivo de los doce clubes fundadores es ofertar un producto más potente y posibilitar una mejor retribución por la distribución de los derechos audiovisuales de la competición continental.
De otro, la UEFA no puede permitir la salida de varios de los clubes más relevantes de sus competiciones, y, por ende, de la estructura paralela a los mismos: jugadores, técnicos, así como árbitros y gestores de altísimo nivel.
En base a ello, creemos que una solución factible es la creación de una Liga Profesional de Fútbol europea, articulada dentro de la UEFA; es decir, una estructura similar a la de España, Francia o Inglaterra, en donde la patronal de los clubes decide sobre el marco económico y los derechos audiovisuales fundamentalmente, y la federación coordina las fechas del calendario, el arbitraje y la disciplina deportiva, con un fondo de solidaridad de compensación por parte de dicha Liga.
De este modo se pueden conjugar los intereses de ambas partes: detentar los derechos audiovisuales, liga abierta, autonomía de gestión, control federativo… Claro está, para ello UEFA debe renunciar a su total monopolio y los doce clubes (más el operador bancario y audiovisual que esté detrás) a organizar una liga únicamente con los equipos clásicos más potentes.
La realidad es que hoy la Champions Ligue es en la práctica una competición semicerrada puesto que muchos de los doce clubes de la Superliga tienen más facilidad para participar que el campeón de Bulgaria (por poner un ejemplo), y en lo que habría que atinar es en un sistema aún más dinámico para la competición (que podría ser un híbrido de las eliminatorias a partido único de la Copa moderado por la triangulación de las mismas, una fase de grupos más corta en donde pudiera influir la clasificación de la temporada vigente, y unos cabezas de grupo donde la trayectoria deportiva a observar fuera más amplia). Pero para ello organismos reguladores de la competencia como los que posee la Unión Europea (Comisión) y el Gobierno del Reino Unido (Autoridad británica de mercados y competencia- CMA-), deberían indicar una salida a medio plazo negociada y tutelar a futura esas relaciones UEFA-Liga.
Desde el plano jurídico, parece evidente que el difícil equilibrio entre unas entidades privadas internacionales monopolísticas (que en cualquier momento pueden organizar una competición legal que rompa los calendarios nacionales, por fechas o días semanales de disputa), los actores de las mismas en forma de clubes o SAD (entidades privadas también pero con unos intereses económicos más claros), los aficionados (que van observando perplejos los diferentes acontecimientos) y el poder legislativo y de control que poseen los Estados y muy parcialmente la Unión Europea (a nivel mundial, nada de nada) debe terminar posibilitando un escenario más seguro y que aporte certezas, así que la tarea sin ser sencilla, es necesario afrontarla. Nosotros aportamos nuestro granito de arena.
Si de esta pasada SuperSemana únicamente salen vencedores y vencidos, la ruptura a medio plazo será un hecho irremediable, y con ella, perderemos todos.
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Pr. Dr. Nicolás de la Plata Caballero
Profesor Titular de Derecho y Política Deportiva
Universidad Europea de Madrid

























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