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María J. López González
María J. López González Sábado, 06 de Octubre de 2018

Tutelaje en el convenio de Primera de fútbol femenino

Todo el mundo tiene derecho a opinar y discutir en espacios de libertad sobre asuntos generales. No hay duda. Recuerdo siempre la frase de María Zambrano de su libro “Persona y Democracia”, donde se refería al hecho de que en nuestro país la historia siempre la venían protagonizando unos pocos, y ya es hora de que sea cosa de la inmensa mayoría.

 

Siempre he pensado que las personas directamente afectadas deben protagonizar el devenir de su futuro. Pues bien, en esa primera reunión, celebrada el día 4 de octubre, en un intento de trabajar sobre el convenio de fútbol femenino para la primera división de fútbol, se produjo algo curioso; y al mismo tiempo, lo de siempre, cundo nos referimos al hecho femenino, ese intento de tutelar lo que deben hacer y protagonizar las mujeres, en este caso,  del fútbol de primera división.

 

Y allí en ese foro donde estaban representantes de la asociación de clubes (13+ 3) – trece clubes de primera- y los otros tres restantes que no forman parte de la misma- FC Barcelona, Athetic Club de Bilbao y la Real Sociedad- junto al sindicato mayoritario en el que militan las futbolistas de primera profesionales – AFE- se encontraban otros dos – UGT- sección referida al deporte – y otro de reciente implantación.

 

Se dijo que esa presencia se debía a que iban tutelar el proceso de convenio colectivo y lo denominaron convenio sectorial. Hemos de decir y quedar claro que una de las fuentes de la relación laboral, según Estatutos de los Trabajadores – artículo 3. b) es el convenio colectivo.

 

Por tanto, se trata de algo sustancial. De hecho, los y las que venimos trabajando y reivindicando el ser profesional de las deportistas de nuestro país, consideramos fundamental la negociación colectiva, para la formalización del  convenio colectivo en un contexto de reconocimiento de sus derechos y obligaciones.

 

Hete aquí que en ese debate esta central sindical – UGT FESMC – dice que se erigen en tutores de este convenio, y que se trata de un convenio sectorial.

 

Desde una posición, la mía como abogada y representante de AFE, solicito que se me explique eso del sectorial, porque no lo comparto. Y lo razono: ¿es sectorial  porque es sector del deporte?, No ante la no inclusión de todos los trabajadores del deporte;  ¿es sectorial porque engloba a algunos deportes?, No, ante la no inclusión de fútbol, baloncesto, balonmano, fútbol sala o ciclismo, entre otros; ¿es sectorial porque engloba al fútbol masculino y femenino?, tampoco es el caso;  ¿es sectorial porque engloba al femenino en distintas categorías?, No sólo sería el caso de las jugadoras de primera división; quizás lo de sectorial podría derivarse de cuando visitamos un campo y nos colocan  los espectadores por sectores, -sector A, sector B, sector C- , ahí podríamos coincidir.

 

Pero por favor, estamos hablando sólo y exclusivamente del fútbol femenino de primera división, y además no encuadrados la patronal ni siquiera en la misma organización. Lo que dará de hecho que esos tres clubes, en relación a su firma, e incluso sistema de negociación pudieran ser  diferenciado a la hora de la ratificación y tratamiento legal.

 

Evidentemente estamos hablando de lo que se llama un convenio franja, no definido estatutos de los trabajadores, pero si contemplado a los efectos en relación a la legitimación.

 

Pero ¿cuál es la clave aquí’? Y lo que el sindicato AFE no puede obviar, como sindicato mayoritario y mandatado por la casi totalidad de las jugadoras afectadas – 238 votos de un total de 256 -, que forma parte de lo que dice el artículo 4 del Estatuto de los Trabajadores – derecho a la sindicación, derecho a la negociación colectiva y derecho de reunión-.

 

Esto último fue lo que estas deportistas profesionales hicieron cuando decidieron, después de varias reuniones de capitanas en AFE, que fue ejercer la democracia asamblearia y directa para elegir a sus interlocutores. Y esto debe ser respetado.

 

Sobre todo, porque las mujeres deportistas saben lo que quieren, y están cansadas de tutelajes en su nombre. Y es que en nombre del deporte femenino ha habido demasiados tutelajes. Ya quieren ejercer ese derecho, que se lo han ganado por derecho propio.

 

Creo que despreciar esa democracia directa en sus asambleas, que han mantenido la rigurosidad del procedimiento, no seré yo quién lo ponga en duda porque sería algo así como considerar que son ciudadanas manipulables.

 

Y no lo comparto y además lo combato. Fui testigo directo de cómo lucharon frente a todos y todo cuando muchas de ellas, porque algunas continúan en el deporte, decidieron unirse y luchar por sus derechos en el concurso del Rayo Vallecano en 2011 y consiguieron valer su condición de profesionales.

 

Hay algo que debe ser respetado, sin duda, la especificidad del deporte; aún más, la fuerza del uso y la costumbre como generador de fuente del derecho y de legalidad y legitimidad. Negar esto, como principio, en la existencia del resto de convenios del mundo del deporte que hay en nuestro país – ninguno femenino- desde luego no voy a ser quién ponga en cuestión esos derechos ganados en la lucha de esas organizaciones de deportistas, y consolidados sus derechos y obligaciones.

 

Y lo que nunca se ha de renunciar a los espacios de decisión y de democracia. Que por suerte, en el mundo del fútbol femenino ante la poca existencia de trabajadoras profesionales, y pocas empresas, permite el escenario de una democracia directa que nadie debe de poner en duda. Y creo, que, además de alentarla, es tan posible como recomendable.

 

Creo, sinceramente, que convendría hacer una reflexión real, y desde luego no obviar la decisión de las profesionales del deporte del fútbol, contextualizar el escenario de unos clubes que no todos están en la misma organización, y por tanto esto requerirá de una especificidad también.

 

Y vestir esto de convenio sectorial, cuando ni siquiera llega a un sector, ni siquiera a todo el fútbol masculino ni femenino, sino sólo al femenino y de primera división es dar por amortizado el ejercicio de democracia directa que estas deportistas demandan en el mandato que han hecho, por mayoría del noventa y tres por ciento a AFE, y esto no se puede obviar, porque entonces es repetir lo que ya reflexionó la filósofa María Zambrano la historia de tutelaje de los de siempre.

 

Fdo. María José López González

Abogada

 

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