Imagen de archivoEste viernes por la mañana, la RFEF remitió a LaLiga un escrito, no para comunicar que desautoriza el partido en EEUU, sino para solicitar información adicional antes de decidir definitivamente.
Textualmente, la RFEF comunicó, entre otras cosas, lo siguiente:
"Si bien acusamos recibo de su solicitud no podemos avanzar en su tramitación hasta que se nos provea de la información aclaratoria solicitada y garantice el debido cumplimiento de todos los preceptos legales y reglamentarios para poder resolver conforme a derecho y a las reglas y criterios interpretativos para este tipo de casos puedan fijar la FIFA y la UEFA".
Queda claro, pues, que la RFEF no ha tomado aún el acuerdo formal estimando o desestimando la petición que formularon los dos clubes catalanes y LaLiga, decisión que se tomará una vez se complete el expediente.
Expediente al que se incorporarán los documentos adicionales que presenten LaLiga y los clubes, así como otras instituciones, como UEFA, FIFA y AFE.
Pues bien, el mismo viernes por la tarde, estando en Valencia, el presidente de la RFEF pronunció unas palabras que recoge un vídeo de La Sexta en las que anticipa el resultado de un procedimiento que está en curso actualmente, pendiente precisamente de la información adicional y consultas elevadas a FIFA y UEFA.
Estas son las declaraciones de Rubiales en la tarde del viernes:
"No hay polémica. Esta mañana le hemos mandado al presidente de LaLiga, también a los dos clubes implicados en el asunto, una notificación, que no es posible sacar un partido con una sede de local fuera del país".
Esto es perfectamente comparable, por ejemplo, con una eventual declaración del presidente de la Comisión de Disciplina de la UEFA en la que manifestase que Cristiano sí agredió a Murillo y, por tanto, será sancionado con tres partidos.
Si así obrase, el autor de esa declaración ya no podría intervenir en el proceso de decisión, pues tiene una opinión predeterminada y la ha hecho pública. Tendría el deber de abstenerse y si no lo hiciese podría ser recusado.
Pues bien, es el mismo caso de Rubiales. Las declaraciones de Rubiales dando por hecho que no se jugará en Miami le deslegitiman para formar parte del órgano de la RFEF que decidirá definitivamente sobre el partido en EEUU.
Al anticipar el resultado del procedimiento, ya no puede legalmente intervenir en el órgano que tomará la decisión. Tiene el deber de abstenerse y podría ser recusado.
Ante esta grave situación, esperemos que la vicepresidenta de Integridad, Ana Muñoz, y la Sección de Ética del Comité Jurisdiccional intervengan inmediatamente, "invitando" a Rubiales a abstenerse en el procedimiento.




















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