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El motivo que guarda en secreto la RFEF para rechazar el partido en EEUU

José Miguel Fraguela José Miguel Fraguela Jueves, 20 de Septiembre de 2018

NOTA PREVIA: un día después de escribir este artículo, la RFEF envió un escrito a LaLiga recabando nueva información y en el que, entre otros argumentos, desvela el adelantado por nosotros: "adulteración de la competición"

Aunque el hermetismo en la RFEF es total, nos encontramos en condiciones de aventurar cuál es el principal argumento que tiene en estudio el equipo de Rubiales para denegar la autorización para la disputa del partido Girona-Barcelona en EEUU.

 

Se trata de una presunta "adulteración de la competición". Esta es la "idea fuerza" con la que trabajan en la Federación.

 

Ya han surgido algunas voces que han adelantado este argumento para ir allanando el camino, como el técnico del Real Madrid, Julen Lopetegui. "Todos los equipos deben jugar en los mismos campos", dijo hace una semana en rueda de prensa.

 

Pero se trata de un razonamiento tan simple como inocuo: según los proponentes de esta idea, si el Girona juega fuera de su estadio, le estaría dando ventaja al Barcelona y, por tanto, colocaría en desventaja al resto de equipos que han de visitar Montilivi.

 

Es decir, según esta argumentación con la que trabajan en la RFEF, el hecho de jugar el Barça en campo distinto a Montilivi el partido del Girona como local le facilita de manera determinante el logro del título de liga.

 

Y al resto de equipos, porque sus aspiraciones (puestos de Europa o de descenso) quedarían truncadas al tener que jugar contra el Girona en su propio estadio, que por lo visto es inexpugnable.

 

Como puede verse, un sólo partido, el que disputaría el Girona como local fuera de su estadio, es causa suficiente para adulterar la competición, lo que justifica que la Federación se oponga a tal pretensión.

 

En casos como estos, tan simples, más que rebatir los argumentos, lo que procede es reducirlos al absurdo.

 

Este sábado parece que el Rayo podrá jugar su partido de local frente al Alavés en Vallecas. Aún no está confirmado y, ante la eventualidad de que la autorización gubernativa no llegue a tiempo, el club madrileño ya ha previsto disputar el partido en otro estadio, bien de la Comunidad Madrid o de fuera de la provincia (se habló incluso de San Mamés).

 

Si esa circunstancia se diera, ¿estaríamos ante una adulteración de la competición? Por supuesto que no.

 

Pero no es el único caso. En el pasado han habido otros supuestos en los que por diversas razones un equipo disputa partidos como local en un estadio que no es el suyo.

 

Ponemos algunos precedentes que nos parece suficientes. El partido Sevilla-Real Madrid, correspondiente a la trigésimo primera jornada de Liga de la temporada 2002/2003 se disputó el 27 de abril de 2003 en el Estadio Olímpico de La Cartuja, no en el Sánchez Pizjuán.

 

José María del Nido, entonces presidente del Sevilla, informó de que el partido se disputaría en ese recinto deportivo al llegarse a un acuerdo con la sociedad que lo regenta y al ser beneficioso económicamente para el club, es decir, no fue por causa de fuerza mayor, sino por pura conveniencia, lo que nos parece legítimo.

 

Partido que por cierto ganó el Real Madrid y nadie dijo nada. No recordamos que ese hecho produjera crítica alguna ni mucho menos que el Sevilla fuese acusado de adulterar la competición.

 

Otro caso. En 2016, el partido de ida de los dieciseisavos de final de la Copa del Rey entre el Guijuelo y el Atlético de Madrid se jugó en el estadio Helmántico de la capital salmantina el 30 de noviembre. Se discutía esta opción junto a la de jugarse en el estadio municipal de Guijuelo, de hierba artificial y con un aforo de 1.500 localidades por lo que hubiera sido necesario colocar gradas supletorias. Sin embargo, en el estadio Helmántico, campo en el que jugó hasta su desaparición la histórica Unión Deportiva Salamanca, tenía una cabida para 16.000 aficionados. ¿Alguien habló de adulteración de la Copa? Nadie.

 

Pero hay otro supuesto: varios equipos de los grandes se han visto obligados a jugar partidos de Copa en campos con cesped artificial y han salido eliminados. ¿También es este un argumento para acusar de adulteración de la competición?

 

Ya veremos cuáles son los argumentos definitivos que empleará la RFEF a la hora de resolver sobre el partido de EEUU, que no olvidemos, ha sido pedido por los dos clubes contendientes.

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