El pasado 21 de agosto, durante el partido Valencia-Atlético de Madrid de LaLiga Santander, la afición valencianista celebró enardecida el gol de Rodrigo Moreno que les valió el empate.
Tal fue la celebración que en un momento frenético e involuntario las cámaras captaron a un aficionado alzando a su hijo de 5 meses con los brazos, acto instintivo pero que nos debe obligar a reflexionar.
En una entrevista para la Sexta, el aficionado lo explicó así: “No sabía qué hacer y lo levanté”.
El suceso no ha dejado a nadie indiferente, provocando en algunos descondierto e indignación, otros lo han interpretado como un signo de la buena calidad de la afición, y, por supuesto, los más jocosos han desbordado twitter con mil ocurrencias sobre que el bebé asistiese al partido. Hasta el Valencia lanzó un tuit riendo la gracia al aficionado.

Pero lo sucedido suscita varias cuestiones:
- ¿Es correcta la presencia de un bebé de 5 meses en un estadio, desde el punto de vista de su salud y de su propia integridad física?
- ¿Debería establecerse una edad límite inferior para la entrada en los estadios y en grandes eventos?
Para mí, está claro que habría que fijar una edad mínima, prohibiendo en todo caso el acceso de los bebés a los grandes eventos.
Son varios los factores que afectan gravemente a su salud e integridad física, pero voy a detenerme en el menos grave, aparentemente. Ya veremos que, al contrario, de leve nada.
¿Cuál es la repercusión del ruido del estadio en la salud de un bebé?
En un estadio de fútbol, la ovación es el principal vínculo de la afición con los jugadores.
Sin embargo, ¿cuánto ruido puede llegar a haber en un estadio de fútbol?
El record Guiness lo ostenta el estadio de Seahawks, el CenturyLink Filed de Seattle, donde llegó a alcanzarse los 136,6 dB, superior al ruido producido por un avión al despegar y a 3.4 dB de diferencia del umbral de dolor soportable como media por el ser humano; es decir, muchísimo ruido.
En diferentes estudios sobre el impacto del ruido en las Unidades de cuidados intensivos neonatales, para prematuros y para bebés de bajo peso, recomiendan un ambiente de alrededor 65 dB, lo que alcanzaría como máximo una clase de estudiantes hablando.
Los niveles de sonido que llegan al lactante influyen en el estrés resultante en los sistemas cardiovascular, respiratorio, neurológico y endocrino puede verse con los consecuentes resultados adversos, según un estudio
Recientemente, una cadena de TV ha publicado un reportaje sobre cuánto han de pagar los padres para la entrada de un bebé en el estadio, pero no es ese el enfoque correcto.
No es el precio lo que importa aquí, sino la edad mínima de acceso a los estadios, este es el punto que sometemos a la reflexión de las autoridades deportivas y sanitarias.
Lo ocurrido en Valencia no tiene gracia. Es una auténtica temeridad llevar a un bebé de 5 meses a un estadio con 50.000 espectadores.
Claudia García-Granados Robayna
Estudiante de Medicina









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