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José Miguel Fraguela
José Miguel Fraguela Miércoles, 28 de Abril de 2021

La jugada maestra de Al-Khelaïfi al no sumarse a la Superliga

Ceferin nunca olvidará que Al-Khelaïfi se mantuvo en todo momento al margen del proyecto de la Superliga, sabiendo (ambos) que el PSG milita en una liga menor, la francesa, y que su lugar natural es la competición europea.

De "maestra" cabe calificar la estrategia seguida por el presidente del PSG, Nasser bin Ghanim Al-Khelaïfi, durante todo el proceso de creación (y entierro) de la Superliga.

 

Ha conseguido quedar bien con el gobierno francés, del que sus jefes esperan mucho en otros órdenes de la economía; con sus propios jefes, los jeques de Qatar, pues ha demostrado una habilidad incuestionable en un momento crítico; con los demás gobiernos europeos también, lo que igualmente le han agradecido sus jefes, cuyos negocios no tienen fronteras; y dentro del planeta fútbol, no cabe duda de que ha alcanzado la cima.

 

Ceferin nunca olvidará que Al-Khelaïfi se mantuvo en todo momento al margen del proyecto de la Superliga, sabiendo (ambos) que el PSG milita en una liga menor, la francesa, y que su lugar natural es la competición europea.

 

Y es que el presidente del PSG supo jugar sus cartas a la perfección. Aparte de que el Mundial de Qatar le frenaba ante cualquier aventura, siempre tuvo claro que el proyecto tenía más probabilidades de explotar en mil pedazos, como así ocurrió, que de prosperar. La ausencia de equipos alemanes y franceses en la rampa de salida no auguraba nada bueno. Desde que supo que los equipos alemanes no iban a entrar, Al-Khelaïfi movió sus hilos hasta donde pudo y consiguió que Francia tampoco entrara.

 

Pero ojo, su jugada fue tan astuta que tenía una carta adicional guardada. Si pasadas unas semanas las circunstancias hubiesen cambiado, por ejemplo, porque los alemanes optasen por sumarse al proyecto, aún tenía billete para subirse al tren.

 

Recuérdese que el plan del G-12 era lograr la adhesión de otros tres clubes (entre ellos el Bayern y el PSG, por supuesto) y dejar las otras cinco plazas abiertas para ingresar por méritos deportivos, aunque nunca llegaron a aclarar cómo ni quiénes podrían aspirar a esas plazas.

 

Pero volviendo a Al-Khelaïfi, decíamos que a nivel deportivo había alcanzado la cima. Pues sí. Para empezar, ya ha sido nombrado presidente de la ECA, la Asociación Europea de Clubes, lo cual le permite tratar muy de cerca (si es que no lo estaba) al presidente de la UEFA, que siempre lo consideró un aliado y ahora ha visto reforzada la alianza.

 

Ahora bien, no era ese el objetivo final del presidente del PSG. Con su hábil maniobra ha conseguido, al menos eso es lo que se cuenta en Inglaterra en el entorno de Boris Johnson, que la UEFA suavice las exigencias del Fair play financiero, algo que le viene preocupando seriamente al jeque del PSG (al igual que al jeque del City y a los magnates americanos y rusos de la Premier) desde hace años. De hecho, algunos de ellos ya se han visto involucrados en expedientes de los que, salvo alguna multa, han salido ilesos "de aquella manera".

 

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¿Y qué significa esto?

Significa que estando, como están, sobrados de dinero en Qatar, esa flexibilización en los controles les permitirá inyectar nuevas aportaciones en concepto de patrocinios (inflados por supuesto) con las que compensar las pérdidas derivadas del COVID al tiempo que, en el caso del PSG, obtiene liquidez para renovar a Neymar y, lo que es más importante, retener a Mbappé, un jugador este último que se le estaba mostrando esquivo.

 

Justo lo contrario de lo que ha conseguido Florentino Pérez con el Real Madrid. El presidente del club blanco ha perdido todo el crédito que tenía en la UEFA, ya no le miran igual los otros grandes clubes europeos (el fiasco es de los que hacen época) y lo más grave, no puede contar con el balón de oxígeno (financiero) por el cual adelantó las elecciones y con el que aspiraba a disponer de efectivo para fichar a Mbappé y/o Haaland. Hace una semana reconoció en El Larguero de la cadena Ser que sin la Superliga no podían acometerse fichajes galácticos.

 

Recordemos que JPMorgan había ofrecido una aportación inicial de 3.900 millones de euros en concepto de préstamo a 23 años. Con los cerca de 400 millones que iba a ingresar el club de Concha Espina, lograban compensar las pérdidas por el COVID y disfrutarían de una liquidez de la que carecen. De hecho, el presidente blanco no ha podido ni siquiera confirmar la renovación de Sergio Ramos y llegó a decir en El Larguero que no descartaba vender a Benzema.

 

Este martes ya estaban haciendo cuentas en la Casa Blanca para ingresar 250 millones con ventas a final de temporada.

 

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