La RFEF pone en marcha la anunciada auditoría para revisar los últimos 5 años

El pasado jueves 17 de mayo Luis Rubiales fue proclamado nuevo presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) al imponerse en las elecciones a Juan Luis Larrea tras conseguir 80 sufragios frente a los 56 del vasco.
En su primera intervención como máximo mandatario del fútbol español ante los medios, Rubiales anunció la puesta en marcha de una auditoría para revisar el estado de las arcas que heredaba. “Lo más importante es ver cómo está la casa a nivel económico, voy a poner en liza una auditoría enseguida”, afirmaba.
Esta auditoría que anunció en mayo se aprobó en la Junta Directiva del pasado martes 5 de junio. Pese a que no han trascendido muchos detalles, el exfutbolista dejó claro que quería que esta auditoría la realizara un órgano totalmente ajeno a la Federación. Esta auditoría analizará las operaciones que se han llevado a cabo en los últimos 5 años, periodo en el que han gobernado Ángel María Villar (hasta el 25 de julio de 2017, cuando fue suspendido cautelarmente por el CSD) y Juan Luis Larrea, quien ha sustituido de manera interina a Villar hasta el periodo electoral.
Pero en la Junta también se aprobaron más medidas para conseguir ese “buen gobierno” y “transparencia” a la que se refirió Rubiales en su discurso de proclamación. En la reunión se aprobaron un conjunto de medidas que propuso el Comisionado de Control y supervisión externo de la RFEF en materia de contratación externa.
Cabe recordar que el nuevo presidente se propuso poner en marcha para después del Mundial (antes era prácticamente imposible por la falta de tiempo) “un órgano externo de transparencia y fiscalización” para controlar todas las operaciones que se lleven a cabo con la RFEF de por medio.
La detención del expresidente, Ángel María Villar, el pasado mes de julio de 2017 fue el detonante que provocó su caída tras casi 30 años al frente del fútbol español. Una de las causas de su caída fue la gestión opaca de la subvención de 1,22 millones que recibió la RFEF del Consejo Superior de Deportes (CSD) en el año 2010.
Esta subvención tenía que ir para varios proyectos: 219.000 euros para construir una escuela de fútbol en Haití, 254.000 euros para la formación de gestores del fútbol en Iberoamérica, 462.000 euros para un proyecto educativo en Libia y 287.000 euros para distintos programas de tecnificación internacional. Tras varias peticiones del CSD, la RFEF no justificó ni certificó dichas actividades.
Por ello, Rubiales quiere aclarar cómo está de salud económica la RFEF, así como la justificación y legalidad de las operaciones que recientemente se han hecho en el órgano. Quiere que sea el principio de un nuevo periodo.

















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