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Aquel que fuera escenario del primer Mundial de fútbol de la historia, construido en tiempo récord con tecnología de vanguardia para la época y de elogiado diseño del arquitecto Juan A. Scasso, fue declarado Monumento histórico del fútbol mundial por la FIFA en 1983.
El Estadio Centenario es una alternativa cierta para ser utilizado con miras a la candidatura para el Mundial 2030 anunciada por Argentina, Paraguay y Uruguay.
Según publica el portal El Observador, el arquitecto uruguayo Carlos Arcos especialista en escenarios deportivos, doctorado en la universidad politécnica de Madrid sobre arquitectura y juego, quien hoy trabaja en Brasil y formuló el proyecto para la aprobación del estadio mundialista de Manaos, y responsable de la construcción del estadio mundialista del Club Atlético Paranaense en Curitiba, se expresó sobre este nuevo proyecto.
"Lo que exige la FIFA está muy por encima de lo que normalmente se hace como estadios para cuadros de fútbol como el Atlético Paranaense, Nacional o Peñarol en Montevideo", dijo Arcos a El Observador.
"Mejorar una tribuna es lo mismo que rehacerla", agregó Arcos.
Otro aspecto esencial en las normas FIFA para convertirse en un estadio mundialista es la seguridad: "En seis minutos tenés que evacuar el estadio completamente", dijo Arcos. Para eso, según su percepción inicial, el estadio debería adicionar bocas de salida en las tribunas, más escaleras, y accesos.
"El único que la cumple (en Uruguay) es el estadio de Peñarol. Las 13 escaleras que tiene permiten evacuar a las 40 mil personas en menos de siete minutos", sostuvo el arquitecto que convirtió al estadio de Curitiba en el único techado al ciento por ciento y a la vez retráctil de América Latina.
Otro especialista en estadios es el arquitecto uruguayo Héctor Vigliecca, que vive en San Pablo e ideó el estadio mundialista de Fortaleza, considera que uno de los puntos críticos del Centenario son las visuales y la proyección de un techo: "Es complicado porque las estructuras antiguas son más grandes; los estadios nuevos son más compactos. Las inclinaciones de la graderías hoy son más verticales, entonces el techo es mucho menor", afirmó.
Vigliecca coincide con los otros arquitectos consultados en que es descabellado pensar en tirar abajo el estadio completamente. "Sería absurdo demoler el Estadio Centenario". "Hay obras que demuestran cómo se hacían las cosas en una época", añadió, aunque luego sobre el estado de la fachada dijo: "La apariencia del estadio está pésima".
En tanto, el decano de la Facultad de Arquitectura, Marcelo Danza dijo: "Si pretendemos que esté actualizado y queremos proyectarlo hacia el siglo XXI, tenemos que hacerle las adecuaciones necesarias, que no va en contra de los valores patrimoniales". "Fue tan bueno que 100 años después sigue vigente", concluyó Danza.








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