El retraso de la renovación de Lopetegui, daño colateral de la decisión del TAD

Han pasado menos de 24 horas desde que el Tribunal Administrativo del Deporte (TAD) decidiera aplazar este miércoles las elecciones a la presidencia de la RFEF previstas para el próximo lunes y se ha abierto toda una nube de interrogantes. La estimación parcial del recurso de Luis Rubiales ha provocado que la Comisión Gestora tenga que buscar otra fecha para la celebración de los comicios. Una fecha que se antoja imposible a corto plazo y complicada a medio plazo.
Esta modificación del calendario electoral conlleva un conjunto de aplazamientos que trastocan todos los planes dentro y fuera de la Federación. Como ha reconocido en distintos medios Juan Luis Larrea, hasta hace unas semanas presidente en funciones y actual candidato al trono de la RFEF, ese aplazamiento trastoca los planes de todos aquellos asambleístas que habían pedido librar en su trabajo el lunes 9 de abril para acudir a votar. En especial, a todos aquellos que proceden de las Islas Baleares, Islas Canarias, Ceuta o Melilla.
Dentro de la Federación, el candidato ha reconocido ante los medios que hay varias renovaciones de contratos de patrocinio que estaban previstos firmarse la próxima semana, nada más celebrarse las elecciones. Unos contratos que habían quedado supeditados a que los firmara el nuevo presidente. Ello supone que se deberá de retrasar varias semanas.
Unos acuerdos que podrían complicarse si no se encuentra una fecha próxima para las elecciones. Imaginemos, por caso, que a España le da por ganar el Mundial de Rusia. Ello conllevaría que el valor de la marca de la Selección Española aumentaría y la Federación estaría en su derecho de pedir una mayor cantidad económica con respecto a lo ya acordado en febrero o marzo. Por lo tanto, la fecha no debería de alargarse.
Pero un daño colateral importante, y que quizás no se tiene tan en cuenta, es la renovación de Julen Lopetegui. El seleccionador español acaba contrato en julio, es decir, dentro de dos meses. Como contó en febrero Joaquín Maroto, la Federación y el seleccionador habían alcanzado un acuerdo para renovar a Lopetegui hasta la Eurocopa de 2020. Sin embargo, el nuevo contrato, entendían desde dentro del órgano, lo tenía que firmar el nuevo presidente. Así, si se alarga más de la cuenta, puede que España regrese de Rusia sin seleccionador.
Por lo tanto, la decisión del TAD ha llevado consigo todo un terremoto organizacional que termina por afectar a más partes de las que inicialmente se podría haber creído. Afecta a los dos candidatos, que tendrán que hacer varias semanas más de campaña electoral, a los asambleístas (sobre todo aquellos cuyo desplazamiento únicamente se puede efectuar por avión), a los patrocinadores y a uno de los pilares de la Federación: Julen Lopetegui.

















Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.111