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¿Ha defendido realmente el Valencia a Diakhaby o salva una incomparecencia?

José Sellés José Sellés Domingo, 04 de Abril de 2021

El regreso al terreno de juego de los jugadores contrasta con la férrea actitud del Basaksehir, que, meses atrás, se negó por activa y por pasiva a continuar compitiendo

El Cádiz-Valencia de este domingo ha dejado, por encima de un partido de fútbol, minutos de una auténtica nebulosa sin precedentes en España, carente de una secuencia lógica, por un supuesto incidente racista. En el minuto 29 una intensa discusión entre el defensa local Juan Cala y el visitante Mouctar Diakhaby ha derivado en una desmesurada cólera del francés, que ha decidido por su propia voluntad abandonar el terreno de juego. Supuestamente, por un comentario racista del jugador del Cádiz.

 

A partir de ese momento el partido se ha parado durante casi media hora. Y es que, a día de hoy, la lucha contra el racismo tiene más visibilidad que nuncia, gracias, en parte, a quienes dirigen y normativizan el fútbol. Cabe recordar que en julio de 2019 la FIFA autorizó a los árbitros a parar los partidos si tenían constancia de un incidente racista, incluso llegar a suspenderlos. Pero en este caso, no ha sido el árbitro, sino Diakhaby quien ha decidido no continuar. En un primer momento, los jugadores del Valencia han secundado la reivindicación del defensa y se han marchado al túnel de vestuarios.

 

Pero, por sorpresa de propios y extraños, al cabo de un rato de parón reivindicativo, todos los jugadores del Valencia salvo el afectado Diakhaby, han puesto fin al gesto reivindicativo de su compañero y han regresado al terreno de juego para seguir compitiendo. Una escena que se aleja de la contundencia mostrada por los jugadores del Basaksehir, que meses atrás abandonaron un partido contra el PSG en la Liga de Campeones tras el incidente del árbitro Sebastián Coltescu. Por no hablar de la imagen de Diakhaby solo en la grada.

 

Ante el confuso mensaje que transmitía la plantilla regresando al mismo terreno de juego que minutos atrás había abandonado por un supuesto incidente racista, el club ha defendido en redes sociales que "el equipo se ha reunido y decide volver para luchar por el escudo pero firme en la condena al racismo de todo el Valencia en todas sus formas. No al racismo". Mensaje contraproducente y que ha generado todavía más confusión al aficionado al dar a entender que había que erradicar el racismo, pero que lo primero son los tres puntos, justo lo contrario del mensaje del gesto de Diakhabi.

 

Consciente de la tenuidad del mensaje, el club ha escrito una segunda publicación para intentar matizar, mal y tarde, la primera: "Nuestro total apoyo a Diakhaby. No al racismo. El jugador, que ha recibido un insulto racista, ha pedido a sus compañeros que vuelvan al campo a luchar. Todos contigo, Mouctar". En esta ocasión se atribuye al defensa la voluntad de que sus compañeros continuen disputando el partido. De ser cierto, un gesto, el del jugador, que se aleja mucho de la firme voluntad de querer erradicar una conducta tan nociva como el racismo, poniendo por delante tres puntos de un partido que una reivindicación contundente e histórica. Por la otra parte, poco espíritu de compañerismo de los 10 jugadores restantes, que han roto la disciplina inicialmente tomada para seguir compitiendo. Los tres puntos otras vez por delante de una reivindicación.

 

Qué dice la normativa de la incomparecencia

 

¿Ha defendido realmente el Valencia a Diakhaby o simplemente ha querido librarse de una posible sanción por incomparecencia? El peligro que corría el Valencia era que, redactado el incidente y la hipotética suspensión del encuentro en el acta arbitral, entrara en juego la interpretación de las palabras de Juan Cala y la aplicación estricta del Código Disciplinario. Cabe recordar que, como explica el profesor Álex Grijelmo, decir negro no tiene por qué ser racista, lo que habría podido llevar a Diakhaby a tomar una decisión prematura o negligente. A ello hay que sumarle que el Código Disciplinario podría intepretar el abandono masivo similar al de los jugadores del Valencia como una incomparecencia: "Aun compareciendo el equipo, se negara a jugar e incluso celebrándose el partido, si no son suficientes los jugadores en los que concurren las condiciones o requisitos reglamentariamente establecidos".

 

Este mismo Código Disciplinario sanciona la incomparecencia de un equipo en un partido oficial en una competición de puntos, como es LaLiga Santander, dando el encuentro por perdido al infractor, descontándole, además, los tres puntos en su clasificación, declarando vencedor al oponente por 3-0.  Está claro que este Cádiz-Valencia no acaba en el minuto 90. Ahora vienen días de declaraciones, condenas, explicaciones e investigaciones para tratar de esclarecer qué ha sucedido y qué se ha querido transmitir. Los órganos disciplinarios de la RFEF determinarán si ha de haber una sanción ejemplar o si simplemente hemos asistido a un espectáculo circense en el que sale perdiendo la imagen del Valencia, pero, por encima de todo, la credibilidad en la lucha contra el racismo.

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