
La FIFA, la UEFA y el Comité Olímpico Internacional (COI) escucharon el clamor mundial que pedía a gritos actuar contra el deporte ruso y dieron un golpe de mano que hará mucho daño a un país que suma cinco días de invasión con la que ha provocado una guerra terrible de consecuencias todavía impredecibles.
Vladimir Putin lleva muchos años sintiéndose impune. Todos han colaborado a hacerle sentir así, incluido el mundo del deporte.
Ya habíamos sido testigos del 'dopaje de Estado', que conllevó sanciones a Rusia, país que en los últimos JJOO compitió sin bandera ni himno, bajo el nombre de Comité Olímpico Ruso.
En 2018, con motivo del Mundial de Fútbol, Putin sacó pecho al afirmar que el Mundial había roto muchos estereotipos sobre Rusia y demostrado que los rusos son gente hospitalaria, que ha recibido con los brazos abiertos a los aficionados de todo el mundo.
"La gente ha visto que Rusia es un país hospitalario", dijo al reunirse en el Kremlin con leyendas del fútbol mundial.
Sin embargo, cuando todo indicaba que Rusia hacía esfuerzos por aproximarse a la cultura democrática occidental, la triste realidad es otra. El exagente de la KGB ha mostrado ya abiertamente sus verdaderas intenciones y se ha convertido en el mayor peligro para la humanidad, sobre todo desde que dejó entrever que estaba dispuesto a apretar el botón nuclear.
Fue a partir de ese instante, hace dos días, tras las primeras jornadas de la invasión de Ucrania, cuando las instituciones políticas y deportivas mundiales reaccionaron definitivamente para castigar al régimen autocrático que rige en Rusia con firmeza y apartar a clubes, selecciones y deportistas de competiciones de primer nivel como el Mundial de Catar 2022.
Finalmente, la FIFA, la UEFA y el Comité Olímpico Internacional (COI) escucharon el clamor mundial que pedía a gritos actuar contra el deporte ruso y dieron un golpe de mano que hará mucho daño a un régimen que suma cinco días de invasión con la que ha provocado una guerra terrible de consecuencias todavía impredecibles.
La llamada del COI a todas las organizaciones deportivas del mundo para vetar a Bielorrusia y Rusia en cualquier competición internacional, fue muy relevante para la dura reacción de muchos de los estamentos que dirigen el deporte planetario.
Una de las decisiones más sonada, la expulsión de Rusia del Mundial, llegó tras 48 horas de presión sobre la FIFA y la UEFA encabezada por Polonia, que el próximo 24 de marzo tenía que enfrentarse al combinado dirigido por Valeri Karpin en las semifinales de la repesca para llegar al Mundial.
La primera medida del organismo presidido por Gianni Infantino (FIFA) sobresaltó a la federación polaca. Hace 24 horas, la FIFA decretó que el partido se jugaría en un país neutral, a puerta cerrada y sin himno ni bandera para Rusia que, además, perdería su nombre oficial para denominarse 'Unión de Fútbol de Rusia'.
Polonia, con Robert Lewandowski y con el presidente de su federación Cezary Kulesza, encabezaron la rebelión contra esas medidas. Kulesza, a través de una red social, se mostró contundente: "La decisión de la FIFA es totalmente inaceptable. No nos interesa participar en este juego de apariencias. Nuestra postura sigue intacta: la selección nacional de Polonia NO JUGARÁ contra Rusia, sin importar el nombre del equipo", escribió.
A Kulesza, se unió el portero Wojciech Szczesny retando a la FIFA: "A ver si tiene huevos de castigar a Rusia eliminándola del Mundial", dijo. Y, junto a Polonia, Suecia y República Checa, protagonistas de la otra eliminatoria de semifinales, también se posicionaron en contra de enfrentarse en una posible final a Rusia.
Con ese panorama, la FIFA y la UEFA, finalmente, dieron el paso definitivo y castigaron a Rusia. En un comunicado conjunto, anunciaron su eliminación del Mundial de Catar y la salida del Spartak Moscú de la Liga Europa. Con esas medidas, Polonia pasará automáticamente a la final y el Leipzig, rival del Spartak, a cuartos de la Liga Europa.
En el mundo del fútbol también fue sonora la decisión del Schalke, que rompió su contrato de patrocinio con la empresa rusa Gazprom hasta 2025. El club alemán perderá nueve millones anuales que iban a ser quince en el caso de ascender a Primera División.
Su medida, simbólica, fue otra más en el grueso de decisiones deportivas contra Rusia. Después, Gazprom también fue señalada por la UEFA, que decidió poner fin a su asociación con la compañía energética en todas las competiciones.
El baloncesto, no se quedó al margen. La Euroliga se unió a la FIFA y a la UEFA y, tras la reunión de la Junta Ejecutiva de Accionistas, anunció la suspensión de la participación de los tres equipos rusos (CSKA Moscú, UNICS Kazán y Zenit San Petersburgo) en la Euroliga y del Lokomotiv Kubán en la Eurocup. Si el conflicto bélico no evoluciona hacia su disolución, todos los partidos de la temporada regular contra equipos rusos serán anulados.
Además, varios jugadores de esos equipos, a causa de la invasión de Rusia, han "huido" por la agresión a Ucrania. El georgiano Tornike Shengelia, el danés Gabriel Lundberg, el alemán Johannes Voigtmann, el lituano Marius Grigonis, el ucraniano nacionalizado ruso Joel Bolomboy y el estadounidense Daniel Hackett, han salido del CSKA a la espera de que mejore la situación.
Y, en el Zenit, se ha confirmado la baja de Shabazz Napier y pronto le seguirán Tyson Carter, Jordan Loyd, Billy Baron, Conner Frankamp, Alex Poythress, Mateusz Ponitka, Jordan Mickey, Mindaugas Kuzminskas y Arturas Gudaitis. Sin duda, el golpe al baloncesto ruso, ha sido durísimo y también a nivel económico, ya que la Euroliga congeló su relación de mercadotecnia con el VTB Bank ruso.
En el mundo del automovilismo, si ya se anunció hace 48 horas la cancelación del Gran Premio de Rusia, la FIA convocó este lunes una reunión de emergencia para "discutir asuntos relacionados con la crisis actual en Ucrania". Este martes, se esperan nuevas medidas que pueden afectar a pilotos.
Como una catarata, otros deportes siguieron el efecto COI. La Federación Internacional de Bádminton (BWF) anunció la cancelación de todos los torneos previstos en Rusia y Bielorrusia; World Taekwondo, la federación internacional de este deporte, retiró a Vladimir Putn el cinturón negro honorífico de 9º dan; y la Confederación Olímpica del Deporte Alemán (DOSB) pidió la expulsión de Rusia y Bielorrusia de todas las competiciones europeas.
Son sólo algunos ejemplos de los que seguro que aún quedan por llegar. La lista de deportes que vetarán a Rusia, probablemente será más larga. De momento, los que acaparan más focos, han pegado un puñetazo encima de la mesa: el fútbol y el baloncesto, de la mano de la UEFA, la FIFA y la EUROLIGA y empujados por el COI, han hablado. Rusia, será invisible.









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