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Actualizada Domingo, 11 de Enero de 2026 a las 14:03:56 horas

El tiempo de prolongación, lo único reprochable a Gil Manzano

Ramón Fuentes Domingo, 11 de Abril de 2021

Los expertos arbitrales consultados coinciden en que el extremeño debió descontar más en la segunda parte. Coinciden en señalar que el penalti es siempre interpretable y que nunca puede intervenir el VAR

El tiempo de añadido que concedió el colegiado extremeño Jesús Gil Manzano al final del encuentro es el único pero que se puede tener en cuenta al árbitro internacional en el clásico de anoche. Así consideran distintas fuentes de la estructura arbitral consultadas.

 

Teniendo en cuenta todos los parones producidos en la segunda parte, especialmente los cerca de dos minutos que estuvo parado el choque por los problemas técnicos del aparato que llevaba el colegiado, eran motivo más que suficiente para que hubiera alargado más de los cuatro minutos que Gil Manzano concedió al final el encuentro. 

 

Pero lejos de este reproche, entienden que no se puede considerar un mal arbitraje del internacional extremeño, designado a última hora por la lesión de Mateu Lahoz.

 

Respecto a la jugada de la polémica y el posible penalti de Mendy a Braithwaite hay distintas opiniones al respecto. 


Hay quien entiende que podría haberse pitado la pena máxima sobre el jugador danés del Fútbol Club Barcelona y otros que llegan incluso a tildar de "piscinazo" el gesto del delantero azulgrana dentro del área.

 

En lo que todos coinciden es en cuanto a la no intervención del VAR. Partiendo de que Soto Grado examina todas las jugadas desde la sala VOR de la Ciudad del Fútbol de las Rozas, no es una acción de intervención. 

 

Es decir, aún en el caso de que Soto Grado hubiera entendido que pudiera existir acción punible, nunca debe modificar la decisión que había adoptado Gil Manzano en el terreno de juego. Nunca es un fallo grosero, claro y evidente que obligue, conforme al protocolo, a tener que intervenir y avisar al colegiado de campo para que acuda al monitor de campo a revisar la acción. Tal y como sucedió anoche en la Ciudad Deportiva de Valdebebas.

 

Así pues, la postura generalizada es que Gil Manzano realizó un buen arbitraje en el clásico. En un partido nada fácil y donde, además de todos los condicionantes habituales de una cita de este calibre, se suma el chaparrón de la segunda mitad. 

 

Disciplinariamente, además, estuvo acertado en las tarjetas mostradas durante el partido, empezando por las dos de manera consecutiva a Casemiro que supuso la expulsión del brasileño en los instantes finales del choque. 

 

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