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José Sellés
José Sellés Viernes, 15 de Diciembre de 2017

La regla de las expulsiones en el Mundial de Clubes: cuándo surgió y su único precedente

Apenas quedan unas horas para que el Real Madrid dispute su segunda final consecutiva del Mundial de Clubes. Una final cuyo peaje el club blanco lo pago con más sufrimiento que fútbol contra el Al Jazira. Sin embargo, desde la previa del torneo deslumbró una circunstancia que lleva más de cinco años vigente, pero que no se había tenido en cuenta hasta ahora: un jugador expulsado en el último partido del Mundial de Clubes cumplirá la sanción en el siguiente partido oficial, sea en el torneo que sea. Traducido en el caso que nos interesa: la expulsión de un jugador del Real Madrid en la final del Mundial de Clubes supondría perderse el último partido del 2017, que no es otro que el Clásico del Santiago Bernabéu del próximo 23 de diciembre.

 

El artículo 38 del Código Disciplinario de la FIFA establece que “las suspensiones por partidos derivadas de la expulsión de un jugador fuera de una competición (partido o partidos aislados) o que no se hayan cumplido dentro de la competición en cuyo transcurso se hubiesen acordado (por eliminación del equipo o por haberse tratado del último encuentro del torneo), se cumplirán del siguiente modo: d) Copa Mundial de Clubes de la FIFA: en el siguiente partido oficial del club”. Por lo tanto, si un jugador blanco es expulsado contra el Gremio brasileño comenzará sus vacaciones antes de tiempo.

 

Esa circunstancia, calificada de extraña por unos, injusta por otros y “un poco fuerte” por Zidane, tiene varios precedentes. Pero en el Mundial de Clubes en concreto solamente uno.

 

En primer lugar cabe hacer un inciso y viajar hasta el Mundial de Clubes del año 2008, competición que disputó y ganó el Manchester United. El conjunto dirigido por Sir Alex Ferguson derrotó en la final al Liga de Quito ecuatoriano por 0-1. Nada más comenzar la segunda parte, el colegiado uzbeco Ravshan Irmatov expulsó con tarjeta roja directa al central red Nemanja Vidic. Puesto que el artículo 38 del Código Disciplinario de la FIFA todavía no estaba vigente, el defensa pudo disputar el siguiente partido oficial con su equipo, cinco días, después contra el Stoke City. En la edición del año anterior, el Milan también había disputado la final con un jugador menos al ver la tarjeta roja Kakha Kaladze, pero pudo jugar el siguiente partido oficial, perteneciente al Calcio.

 

Por aquel entonces, en el Código Disciplinario de la FIFA era muy ambiguo sobre la competición a la que afectaba una expulsión en el torneo intercontinental. En los años siguientes esta cuestión apenas varió. En el Código Disciplinario de 2010 se podía leer que “una expulsión, incluso la pronunciada en un partido interrumpido y/o anulado, conllevará una suspensión automática para el siguiente partido”. La normativa no expresaba con claridad si la sanción era para “el siguiente partido” de la misma competición o “el siguiente partido” de cualquier competición.

 

El caso del Chelsea

 

Además, el mismo código determinaba que “la suspensión supone la prohibición de participar en los partidos o competiciones a que afecte la sanción, y de situarse en las inmediaciones”. Pese a no concretar como hace la normativa vigente, el hecho de afirmar que se prohíbe participar en los partidos “a que afecte la sanción”, se entiende que son los partidos dentro de la misma competición. A esta interpretación le avala lo sucedido con Kaladze en 2007 y Nemanja Vidic en 2008, contado en los párrafos anteriores.

 

Sin embargo, la normativa cambió y en la edición del año 2011 se introdujo el cambio que actualmente está vigente en un artículo llamado ‘traslado de suspensiones’. Nada más cambiarse se dio el primer caso. En el Mundial de Clubes del año 2012, el Chelsea perdió la final contra el Corinthians brasileño. En el último minuto del partido, el turco Cuneyt Cakir expulsó al central blue Gary Cahill sacándole tarjeta roja directa. Debido a su expulsión y a la modificación reciente de la normativa, el central de Sheffield no pudo participar tres días después en el encuentro que los de Rafa Benítez disputaron contra el Leeds United en la Copa de la Liga y que golearon 1-5. Este es el único precedente ‘puro’ que existe sobre la regla de las expulsiones en el Mundial de Clubes. Se trata de un cambio tan relativamente nuevo que apenas ha permitido que se produjeran casos.

 

El caso 'a la europea' del Manchester United

 

Por último, voy a destacar un último ejemplo de un jugador expulsado que no ha podido disputar el siguiente partido oficial en una competición diferente. Es un ejemplo un tanto Frankenstein, puesto que no es del todo ortodoxo y hay que matizarlo. En el pasado mes de mayo, el Manchester United de José Mourinho se proclamó campeón de la Europa League al derrotar al Ajax de Peter Bosz en la final por 0-2. El encuentro transcurrió sin expulsiones. Sin embargo, posteriormente se conoció que la UEFA sancionó tanto al Manchester United como a dos de sus jugadores, Phil Jones y Daley Blind. Al club se le impuso una multa de 10.000€ mientras que a los jugadores 5.000€ y dos partidos de sanción por supuestas irregularidades en los controles antidopaje.

 

Debido a esa sanción, perteneciente a un partido de la Europa League, ambos jugadores no pudieron disputar el siguiente partido oficial en competición europea, aunque no fuese la misma competición. En este caso, no jugaron frente al Real Madrid en la Supercopa de Europa el pasado mes de agosto.

 

El reglamento de la Europa League establecía que “un jugador que es expulsado queda suspendido para el próximo partido oficial de cualquier competición UEFA”. Pese a que, como decía al principio, hay que matizar este ejemplo puesto que se trata de cumplir sanción en el próximo partido oficial siempre que se trate de una competición europea, podría ser en cierta medida válido.

 

Que la norma tenga precedentes no significa que deje de ser extraña. En un fútbol tan meticuloso con la limitación de competencias sancionadoras y su clara distinción nacional-internacional resulta algo osado que la FIFA se ‘salte’ ese principio de territorialidad (o como se quiera llamar). No obstante, la FIFA es el máximo organismo del fútbol mundial y, como tal, puede permitirse las licencias jerárquicas que el resto de órganos no pueden. Ante eso, al Real Madrid sólo le queda una cosa: llevarse el Mundial de Clubes sin expulsados. Con ello tiene poco que ganar, pero mucho que perder.

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