
Los estatutos de la NBA, en su artículo 35A, disponen que un propietario, director general, entrenador, ojeador o jugador de un equipo no puede bajo ningún concepto intentar persuadir a una persona empleada por otro equipo (principalmente jugadores) para que se una al suyo.
A principios de este mes de junio, la NBA hizo pública la sanción que sus órganos competentes habían impuesto a Daryl Morey, Presidente de Operaciones de los Philadelphia 76ers, por haber violado la norma ‘anti-tampering’ de la liga.
Los hechos que derivaron en una multa de 75.000 dólares a Morey y la misma cantidad a los Sixers se produjeron por un tuit realizado por el primero incitando al jugador de los Golden State Warriors Stephen Curry a abandonar su equipo y alistarse con los de Philadelphia donde en la actualidad juega su hermano, Seth Curry. El tuit, que solamente expresaba un escueto ‘Únete a él’ se había escrito por parte del Daryl Morey como respuesta a una publicación de Stephen en la red social Instagram aplaudiendo a su hermano que había anotado ese día 30 puntos con los Sixers.
Pero ¿en qué consiste la normativa ‘anti-tampering’?
Los estatutos de la NBA, en su artículo 35A, disponen que un propietario, director general, entrenador, ojeador o jugador de un equipo no puede bajo ningún concepto intentar persuadir a una persona empleada por otro equipo (principalmente jugadores) para que se una al suyo.
Así la norma está clara: los equipos no pueden contactar para hablar sobre posibles fichajes con jugadores que tengan en vigor contrato con otro equipo. La agencia libre se abre el 1 de julio cada temporada y es a partir de esa fecha cuando se pueden iniciar los contactos. No obstante, está claro que los directivos de las franquicias se saltan la norma puesto que el mismo 1 de julio muchos equipos anuncian acuerdos ya en firme para la nueva temporada con lo cual se sobreentiende que la norma ‘anti-tampering’ ha podido ser violada por la existencia de acuerdos previos.
La NBA es tan consciente que es una práctica habitual que llegó a enviar una Circular a todas sus franquicias recordándoles que debían respetar la ‘tampering rule’, la regla por la que se prohíbe a los equipos maniobrar para intentar convencer a cualquier persona con contrato en vigor para que cambie de equipo.
La motivación que es la base de dicha norma radica en que, para la NBA, los equipos han de tener derecho a centrar todos sus esfuerzos durante la temporada en los jugadores que tienen bajo contrato, sin tener que desviar su atención o sus recursos en especular respecto a los posibles destinos de sus jugadores en temporadas futuras cuando expiren sus contratos.
Las sanciones por quebrantamiento de la mencionada regulación pueden ser diversas. Por ejemplo, si se trata de sancionar a una franquicia se puede acordar la eliminación de sus selecciones del ‘draft’ transfiriéndolas al equipo víctima del ‘tampering’. A los agentes se les puede sancionar anulando fichajes ya pactados. Un jugador, por su parte, podría ser sancionado con suspensiones de tantos partidos como resuelva el comisionado.
A parte de las anteriores sanciones, las multas económicas se fijan, tanto en el caso de equipos como de sus ejecutivos, a partir de los 50.000 dólares y pueden llegar a los 10 millones.
Como novedad y última modificación reglamentaria por parte de la NBA, se ha creado lo que se conoce como los ‘Secure Certificates’ o Certificaciones que todos los años los directivos de una franquicia deberán acreditar, por escrito, que no participaron en aquella práctica fraudulenta y no entablaron comunicaciones no permitidas con agentes libres o sus representados, y que los contratos que firmaron reúnen todos los requisitos necesarios de la liga. La certificación puede parecer una medida intrascendente y una función ‘ministerial’, pero es el tipo de medida clara que, si se viola, la NBA puede utilizar para justificar un castigo significativo. Un representante de una franquicia mintiendo a sabiendas al comisionado, por escrito, sería una gran transgresión normativa lo cual garantizaría una sanción ejemplar y significativa.
Como conclusión, y jurídicamente hablando, entiendo que sería muy discutible valorar las palabras que tuiteó Daryl Morey como una propuesta en firme a Stephen Curry para que abandone su equipo y subscriba licencia a favor de los de Philadelphia la temporada que llega, y de paso, entender la conducta en si como un quebrantamiento de la norma ‘anti-tampering’. No obstante, así lo ha considerado el comisionado de la NBA procediendo a sancionar dicha conducta, por lo cual solamente nos cabe esperar si, a partir del mes de julio, podemos hablar de un cambio de Stephen al equipo de su hermano.
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Sònia Navarrete
Jueza Única del Comité de Competición y Disciplina Deportiva
de la Federación Catalana de Baloncesto























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