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Andrea Berrino, una historia de valentía detrás de la nadadora que brilla en Budapest

Daniel Roberto Viola Daniel Roberto Viola Viernes, 28 de Julio de 2017

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Según publica el diario La Nación de Buenos Aires, la historia de la nadadora argentina Andrea Berrino es digna de ser contada e imitada como fórmula de superación ante la adversidad. 

 

Tras convertirse, en las semifinales del Mundial de Budapest, en la segunda nadadora más rápida de Sudamérica en los 50 metros espalda, se conoció su particular enseñanza de vida: "Tuve que salir de muchas, por eso valoro mucho lo que me está pasando ahora", contó la argentina de 23 años.


"En 2011, cuando tenía 16 años y estaba clasificada para el mundial juvenil, me dijeron que no podía nadar más. Que no iba a poder competir nunca en el alto rendimiento. No lo podía entender", recuerda Berrino. A causa de una dolencia congénita que le provocaba una descompensación en la espalda, sufrió una tendinitis en el hombro izquierdo. "Elegimos el camino largo", explica su entrenador Federico Rossi, que trabaja junto a la deportista de Río Tercero desde hace 11 años. "Fede me dijo: '¿Vos confías en mí? Yo te prometo que vas a volver a nadar", recuerda Berrino. Y añade su preparador: "Los médicos me decían: 'vos te crees que sos superman".


Dos años permaneció fuera de las competencias. "Pasamos largas horas en los médicos. Había que tener paciencia, difícil para una chica de 16 años que sólo quiere competir", explica Rossi. "Todos los días hacía rehabilitación, entrenaba solo piernas y trataba de ir a algunos campeonatos. Yo quería nadar, pero tenía muy malos resultados. Pero bueno, era porque no entrenaba. Fue un tiempo muy duro". "A las dos de la mañana la levantaba para que se ponga el hielo en la espalda", confesó el entrenador. 


La angustia tuvo fin y en 2013 se coronó como la mejor de argentina. Una alegría efímera. Le detectaron un trombosis en la pierna derecha. "Tengo la sangre más espesa por un factor hereditario. Debo tomar unas aspirinetas de por vida. Lo tengo que tener muy en cuenta en los viajes largos y cuando voy a la altura. Suerte que me agarró en la pierna y no en la cabeza. Lo peligroso es que se te desprenda un coaguló" apuntó.

 

Recién pudo volver a las competencias internacionales  en Kazán 2015: en los 100 metros espalda, con un tiempo de 1:02,37, quedó en el puesto 38 sobre 66 participantes; y, en los 200, hizo una marca de 2:14,96 para ubicarse 28 de 44. Tenía la mira en Río. Pero cuando intentaba ingresar a los Juegos de 2016, las lesiones golpearon nuevamente a la nadadora: Se rompió el dedo en un entrenamiento, entonces Berrino dijo: "Hay que darle para adelante". 


"La veo acá y no lo puedo creer", se emociona Rossi. En Budapest, Berrino rompió dos veces su marca. Primero registró un tiempo de 27,96 para colarse en semifinales de 50 metros espalda. Y luego, por la tarde, firmó 27,80. Quedó a 20 centésimas de la final. "A veces, uno quiere subir cuatro escalones de una vez y no se puede. Esto es largo y hay que tener paciencia. Ya verla competir en este nivel es un premio", concluyó. 

 

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