La Audiencia Provincial de León ha condenado a más de 72 años de cárcel a las cuatro personas que un jurado popular declaró culpables del asesinato del boxeador Roberto Larralde, cometido en septiembre de 2014, entre ellas su viuda, Miriam Caballero, que se enfrenta a 17 años y 7 meses de prisión.
Según la sentencia, hecha pública esta tarde, el amante de Mirian Caballero, el empresario maderero Julio López, que fue considerado junto a ella el inductor del crimen, ha sido condenado a 18 años de prisión.
El autor material del asesinato, el también empresario de la madera José Ramón Vega, quien mató a Larralde por encargo de López, deberá cumplir 21 años de cárcel, la mayor de las penas impuesta por el tribunal.
Finalmente, el detective privado Froilán Álvarez, amigo de López y que prestó sus cocimientos para tratar de borrar pruebas, ha sido condenado a 15 años.
Todos ellos han sido condenados por un delito de asesinato con alevosía, si bien en el caso de viuda se ha aplicado el agravante de parentesco, y en el de José Ramón Vega el de recibir por el crimen una recompensa.
La sentencia también retira a Miriam Caballero la patria potestad sobre los dos hijos que tuvo con la víctima, que pasará a los abuelos paternos, con quien viven en la actualidad.
Además, al autor material del crimen le impone una pena de un año de prisión por tenencia ilícita de armas.
La misma pena ha sido impuesta, respectivamente, a Antonio Gabarri y Adrián Martínez, también por tenencia ilícita de armas.
El segundo entregó al arma a Gabarri en pago de una deuda de 700 euros y este a su vez se la vendió por la misma cantidad a José Ramón Vega ocho meses antes del crimen, si bien el jurado entendió que no participaron en la trama urdida para acabar con la vida de Roberto Larralde.
La sentencia absuelve a la quinta persona que fue juzgada por el asesinato, Carlos Heli de la Red, empleado de Julio López, al que el jurado declaró no culpable el pasado 4 de marzo.
Además, establece que José Ramón Vega, Julio López, Miriam Caballero y Froilán Álvarez debeán indemnizar solidariamente a cada hijo de la víctima con 145.519 euros, y con 25.306 euros a los padres.
Dos de los condenados, José Ramón Vega y Julio López, permanecen en prisión desde que fueron detenidos una semana después del crimen, mientras que Miriam Caballero y Froilán Álvarez se encuentran en libertad provisional después de permanecer apenas un mes en prisión.
Tras el veredicto del jurado, la fiscalía y la acusación particular solicitaron su ingreso inmediato en prisión, si bien el presidente del tribunal, Manuel Ángel Peñín, no atendió este requerimiento el entender que no existía riesgo de fuga.
Todas las defensas, que habían solicitado la libre absolución para sus patrocinados, anunciaron que recurrirían la sentencia.
El veredicto del jurado refrendó que José Ramón Vega fue el autor material del disparo que acabó con la vida de Roberto Larralde por encargo del empresario Julio López a cambio de una importante retribución económica.
Este empresario había iniciado meses antes del asesinato una relación sentimental con Miriam Caballero.
Al cuarto condenado, Froilán Álvarez, el fiscal lo consideró colaborador necesario y la persona que, por su condición de detective privado, asesoró al empresario para preparar una coartada.
El fiscal consideró en sus calificaciones finales que la víctima era un marido "molesto" y que Miriam Caballero y su amante urdieron el crimen para acabar con su vida y poder mantener libremente su relación sentimental.
Con ese fin, el empresario encargó a Vega que acabase con la vida de Larralde, valiéndose de la amistad que mantenía con la víctima, ya que ambos habían coincidido en la cárcel en 2011.
El asesinato se cometió poco antes de las once de la noche del 13 septiembre de 2014 en un paraje de Santa Olaja de Rivera muy próximo a León, al que la víctima fue conducido mediante engaños, ya que José Ramón Vega le indicó que se iban a reunir con unas personas para tratar sobre un alijo de droga.
Tras recibir un disparo en la cabeza, fue golpeado con saña para simular un ajuste de cuentas y posteriormente fue enterrado, si bien su cadáver no pudo ser localizado hasta el 19 de ese mismo mes, cuando ya se había activado un amplio dispositivo de búsqueda.
Albañil de profesión, Larralde era miembro de una conocida familia de mercheros asentada en León. La víctima, que contaba 37 años cuando fue asesinado, acababa de regresar al ring tras un paréntesis en su carrera y tenía previsto probar suerte en la categoría de los pesos pesados.


















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