Una tenista pierde una final por retirada, tras haber fallecido su padre en la grada
"Show must go on", o cuando el deporte se vuelve inhumano
De nuevo la tragedia cede a favor del "espectáculo debe continuar". En este tipo de supuestos, resulta realmente difícil el encaje entre la legalidad y la moralidad, pero lo cierto es que absolutamente todos estaremos de acuerdo en que no se puede actuar ante el fallecimiento de un familiar directo de un participante en un evento deportivo como si de una lesión se tratara.
Sucedió en el fútbol español varias veces: un muerto entre los participantes del encuentro (Guruceta), el hijo de uno de los participantes (Valencia CF), o un aficionado ("Jimmy"). Y en otros deportes. El encuentro se celebra, no hay tiempo para suspenderlo, los perjuicios son grandes...
Ciertamente, hay veces que ello es así. Pero otras no. Hay una diferencia entre que fallezca un familiar lejano de un jugador de un equipo, a que lo haga un familiar directo (de manera imprevista e inmediata), y mucho más si acontece en el propio recinto deportivo y en un deporte individual.
En el caso que nos ocupa (amplíen información en IUSPORT en el siguiente enlace), una joven tenista asiste a la muerte de su padre en la grada en un torneo. Al no tener fuerzas para seguir, lo pierde por retirada. Diez mil euros y puntos WTA en juego.
No se trata de buscar culpables; posiblemente los jueces aplicaran la normativa existente, que no previera esta circunstancia, pero... ¿a alguien le extrañaría en este caso el aplazamiento de la final, o la consideración de "empate" y reparto de puntos y dinero?
Está claro que algo falla.
Javier Rodríguez Ten
Universidad San Jorge
Crowe Horwath

















