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José Miguel Fraguela
José Miguel Fraguela Viernes, 28 de Octubre de 2016

Los verdaderos motivos que empujaron a Bartomeu a cargar contra Competición y Tebas

 

A muchos sorprendió el ataque de furia que le entró ayer al presidente del Barcelona, Josep Maria Bartomeu, cuando decidió cargar  contra el Comité de Competición y contra Javier Tebas por haber emitido juicios de valor sobre la conducta de los jugadores blaugranas en el polémico partido contra el Valencia.


Sorpresa, porque no ese el estilo que siempre ha caracterizado a Bartomeu, hombre de modales educados y poco dado al ruido.


Si a eso añadimos que la denuncia está condenada al más absoluto fracaso, había que rebuscar para encontrar su verdadera motivación. Y esta no es otra que la cuestión de confianza a la que deberá someterse el presidente blaugrana este mismo sábado. Ya Laporta se ha ocupado de pedir el voto negativo.

 

Parece evidente que Bartomeu habría dejado "pasar el balón" de no tener que afrontar esta cuestión de confianza. Pero no quiere llegar a la asamblea como un presidente "flojo" tras los diversos epidosios judiciales que han hecho temblar al club y en medio de una situación económica (hablamos de tesorería) que dista mucho de la boyante de otras épocas.

 

Así que no se le ocurrió otra cosa que emprenderla con un órgano disciplinario y con el mismo presidente de LaLiga, ahí es nada.

 

¿Y por qué decimos que esta denuncia está condenada al fracaso? Por tres razones: la primera, porque las valoraciones hechas por Competición y Tebas, gusten o no, no incitan a la violencia y carecen de entidad como para encuadrarlas en algún tipo infractor.  

 

Como dice Toni Roca, "difícilmente cabe calificar las declaraciones como incitadoras a la violencia en los términos de la Ley 19/2007. Más bien al contrario, las manifestaciones no hacen sino valorar y reprobar, con mayor o menor acierto y oportunidad, una conducta ya pasada y cierta de la que todos hemos sido testigos: la simulación casi cómica de varios jugadores de haber sido alcanzados por una misma botella, como si de una bomba racimo se tratara" 

 

La segunda, porque necesita de la participación del CSD, que debería asumirla como propia (la denuncia) y trasladarla al TAD, lo cual no es fácil. Si Cardenal accediera a trasladar la denuncia estaría aceptando la tesis del club azulgrana, que, como se ha visto, carece de consistencia. 

 

Y la tercera, que el TAD se declare competente, algo que, según informan fuentes autorizadas a IUSPORT, es más que dudoso. La competencia sería en todo caso de la Comisión Antiviolencia.

 

La clave es, pues, puramente política: la cuestión de confianza de este sábado.

 

 

La asamblea de este sábado

 


Como informamos en IUSPORT ayer, el presidente del FC Barcelona se someterá este sábado ante los socios barcelonistas en la Asamblea de Compromisarios a una cuestión de confianza, cuyo resultado negativo le haría perder el cargo, algo que parece improbable, después de dos temporadas en las que la entidad azulgrana ha firmado un triplete y un doblete en títulos, pero no imposible.

 

Están convocados 4.494 socios en el Palau Balugrana para la tradicional reunión anual de compromisarios. Un encuentro para tratar las cuentas del pasado ejercicio y las del actual, con un sólo punto caliente, el séptimo del orden del día, relativo a "ratificar, en su caso, la gestión de la junta directiva".

 

En algún sector de la masa social azulgrana existe contrariedad por el pacto que hace unos meses alcanzó el Barcelona con la Fiscalía en el que el club asumía dos delitos fiscales, el pago de 5'5 millones de euros y la exoneración de cualquier responsabilidad por parte de Bartomeu, así como del anterior presidente barcelonista, Sandro Rosell, en el caso Neymar.

 

Ante el revuelo en el entorno barcelonista, el presidente del club asumió que volvería a hacer lo mismo "aunque cambiando algunos asesores", pero subrayó que sobre él no debía recaer ninguna culpa, después de que la fiscalía llegase a pedir penas incluso de cárcel.

 

La asamblea anual del Barcelona volverá a someter a votación las cuentas ya cerradas del curso pasado y la propuesta para que los socios compromisarios aprueben también los números del curso ya iniciado, con récord de facturación prevista.

 

Así, el curso anterior concluyó con una facturación de 679 millones de euros, con unos gastos de 630 y un beneficio de 29 millones de euros después de impuestos.

 

Los ingresos de la temporada 2015-16 superaron en un 12% la de campaña anterior (608 millones), gracias en parte por la mejora del contrato con Nike.

 

En el apartado de gastos, el Barcelona ha tenido que cubrir los 18 millones por la recompra de los terrenos de Can Rigal, después de una sentencia judicial.

 

Los salarios deportivos se elevaron a 435 millones, de los cuales 396 corresponden al fútbol. No obstante, el club destaca la reducción de la masa salarial hasta un 69%, justo en el límite (70%) del indicador de seguridad, después de haberlo superado hace dos ejercicios (73%).

 

Por lo que respecta a la deuda, el Barcelona la rebaja hasta los 287 millones, después de haberse elevado la anterior campaña hasta los 328 millones.

 

Los números que presenta el Barcelona para la temporada 2016-17 tiene los siguientes parámetros más destacados: 695 millones de presupuesto de ingresos, 663 de gasto y una beneficio previsto después de impuestos de 21 millones de euros.

 

Una vez votados estos apartados, así como el informe del presidente y el del secretario técnico, Roberto Fernández, los compromisarios tendrán la opción de ratificar los acuerdos con Qatar y de Nike.

 

En el primer caso, se trata de una prórroga por una temporada para el patrocinio de la camiseta, y en el segundo de una ampliación millonaria de un compromiso que entrará en vigor el 2018 hasta el 2028, por el cual el club azulgrana percibirá unos 1.500 millones de euros.

 

El siguiente punto de la convocatoria, que se llevará a cabo en el Palau Blaugrana, permitirá a los socios evaluar a la directiva y a la presidencia y votar una cuestión de confianza, que podría poner en un apuro al equipo de Bartomeu en el caso de que los nuevos compromisarios decidan acabar con la actual directiva, surgida de las elecciones del 2015.

 

En total, están convocados 4.494 socios, de los cuales 3.570 han salido de un sorteo (el 2,5 % de los 142.816 socios mayores de edad y con cinco años de antigüedad).

 

La inclusión de la cuestión de confianza en el orden del día surge a partir de una propuesta del propio Bartomeu, quien después del acuerdo de conformidad firmado hace unos meses, a partir del cual en el caso Neymar tanto el actual presidente como el anterior, Sandro Rosell, quedan exonerados de cualquier responsabilidad, mientras que el Barcelona carga con la multa económica (5'5 millones), se citó ante los compromisarios para evaluarse.

 

Inicialmente, el club previó una asamblea extraordinaria para este caso, el de dar voz a los socios para que aceptasen o no el acuerdo con la Fiscalía, aunque después de informar a los medios el Barcelona se desdijo y el asunto se aprobó en la junta, para quedar pendiente sólo si los compromisarios están o no de acuerdo con la actuación de la junta en este asunto.

 

"En el caso Neymar, o podíamos salir libres y pagar 0 euros, o condenados y pagar 22. Tomamos una medida conservadora y pactamos 5'5 reconociendo un error de planificación fiscal", dijo Bartomeu el pasado 30 de junio en el resumen de temporada.

 

"Hemos tenido una sanción por el caso Neymar por un error fiscal", añadió el mandatario, quien detalló todos los detalles de la operación.

 

"El coste de fichaje está separado de su salario. Su coste de fichaje es de 57'1 millones de euros, lo que pagamos para traerlo: 17'1 al Santos y 40 a su padre. Además, llegó a la final de Balón de Oro y pagamos 2 millones de euros extra, por lo que se pagó 59'1. Después se han hecho otros contratos, pero lo que se contabiliza como fichaje son 59'1", ha comentado.

 

Más recientemente, la vicepresidenta de economía del Barça, Susana Monje, expuso aún una cifra mucho más reducida, cuando presentó las cuentas del ejercicio pasado.

 

"El coste del fichaje lo analizo desde la contabilidad. Originalmente fueron 57'3 millones de euros, más un bono de 2 millones. 17,3 de traspaso al Santos más 40 de indemnización a Neymar y Neymar. Después del acuerdo con la Fiscalía, se ha de quitar los 40 y pasarlos a salario, por lo que el coste del fichaje son 19'3 millones de euros. Todas las otras partidas son salario", ha comentado.

 

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