Juego amañado
La pasada jornada se vieron en Segunda, en la recién bautizada Liga 1/2/3, dos viejos conocidos: Levante y Zaragoza. Amigos de Primera desde aquel partido que aún sigue bajo la luz lenta pero permanente de los juzgados. Más de 40 implicados en espera de juicio o de una absolución que nunca será definitiva.
En el partido del sábado otra vez en el campo del Levante hasta siete jugadores cruzaron sus caminos en ambas plantillas como cromos en el Rastro. Dos zaragocistas, Ángel y Xumetra, fueron antes granotas. Cinco levantinistas, Abraham, Montañés, Roger, Natxo Insa y Rafael Martins, jugaron en su día con la camiseta blanquilla. Un aliciente extra para un partido de alto vuelo, dice el cronista maño. Las buenas relaciones continúan y si es con el frufrú del parné, mejor que mejor. No hay mejor lubricante para los negocios y la amistad bien entendida.
Un presidente de nombre Agapito que ingresa ese líquido fluido en concepto de primas en las cuentas de los jugadores antes de mantener la categoría. Un problemilla, este de los detalles. El dinero tampoco viaja en maletines, viaja en plástico, no el tan identificable de las tarjetas, sino el de las bolsas negras de basura, o en sobres para pagar sobresueldos: dinero fácil que se gasta fácil. Los jugadores dicen que lo devolvieron, pero a quién. Gabi, el capitán lo justificaba porque hacía lo que le pedía el club.
Y el club era el señorito Agapito, ese hombre que hoy duerme entre rejas en Zuera, con lo trincado seguro, como aquel Roldán que también prosperó a orillas del Ebro y con el cierzo del Moncayo a favor, hombre de paja del mismo partido. Altos vuelos en primera, business, la copa de coñac Martell sobre la panza explicando, le dejarán las azafatas encender el puro, un Cohíbas, claro, yo no me gasto el presupuesto en jugadores, es absurdo ninguno vale lo que esto, y no se sabe a ciencia cierta la parte que señala. Si puedo saco algo vendiéndolos y el cash solo para los últimos partidos, que ya es un pico.
Al entrenador que pongo cuando la Romareda revienta, se lo digo claro: tú me ganas los primeros partidos, que de los últimos se encarga el jefe. Más de un finolis me ha rechazado la sutil oferta, pero no falta el que luego celebra la permanencia con cachirulo y todo ante la Pilarica.
Decía maldito parné que llega de manos amigas. Se sabe que esa pasta no volvió a ninguna cuenta. Por algo el sistema se basa en la libre circulación de capitales, puede viajar en pañales o dentro del culo si fuera preciso, en bolas que cargan y cagan mulas, en el coño, en el pecho, en el zapato, en los cojones o donde se te ponga. Ah, todo esto no es lo correcto. Los maletines, los paraísos fiscales ofrecen, cosas del lenguaje, más bellas connotaciones.
Que en los días siguientes ya de vacaciones los jugadores del Levante (de esa región homónima que ha quemado con frenesí los oropeles de las prebendas, como ha descrito hasta la extenuación el desaparecido Chirbes, el mejor escritor sin duda a la hora de contar toda esta mierda y también la de atrás, la de su generación comunista, luego socialdemócrata, luego moderna y luego esto y lo siguiente, sí) en su derecho estaban de pagar al contado ese Toyota todo terreno. O a tocateja, unas felices suculentas esplendidas vacaciones sin dejar rastro de ese vil metal, dios lubricante, Shunga toko, primavera en la cama.

















Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.28