Mónica García-Solanas
Desde que la FIFA impuso la sanción al FC Barcelona, por las incorporaciones realizadas por el club azulgrana de comunitarios menores de 16 años y extracomunitarios menores de 18 durante los años 2009 a 2013, el tema de los menores deportistas ha dado mucho de qué hablar.
A lo largo de estos años, se ha generado un intenso debate centrado en cuál es la postura más acertada: La que considera que el menor deportista, es un afortunado porque tiene la oportunidad de estar en un Club y éste le ofrece la posibilidad de triunfar en el mundo del fútbol y darle aquello que su familia no le puede proporcionar.La otra postura es que los Clubs eintermediarios lo único que quieren es buscar a una estrella del Fútbol y ello conlleva explotarlos, usarlos y si no valen devolverlos.
El tema vuelve a estar de actualidad con motivo del caso del menor de 16 años,Alejandro Urrea Arango, de nacionalidad colombiana, quien recurrió al CSD en contra de la negativa de la RFEF de emitir la licencia para poder jugar al no aportar “el contrato de trabajo del padre y de la madre debidamente firmado”.
En estos momentos, la familia del menor, “libra una batalla jurídica que amenaza con derogar el régimen de control de menores en el fútbol”, tal y como lo recoge el artículo publicado el 30 de mayo de 2016 en el periódico El País.
Puede ser que se llegue a derogar el artículo 19 del Reglamento de la FIFA (que regula la prohibición de fichar a menores de 18 años) pero seguiremos sin tener la manera de garantizar la protección y desarrollo integral del menor deportista, salvo que los agentes implicados asuman la necesidad de hacerlo, adoptando medidas y herramientas necesarias para su consecución.
El menor de edad y deportista es una figura de vital relevancia en el ámbito del deporte-profesional-espectáculo-negocio y es tan importante porque todo deportista que consigue alcanzar las primeras divisiones del fútbol profesional, lo hace a los 18-19 años, incluso antes, por ejemplo, Messi debutó con el primer equipo del FC Barcelona a los 16 años, lo que quiere decir que su preparación y formación deportiva con vistas a la profesionalización se produjo siendo menor de edad.
La preparación y enfoque hacia la profesionalización comienza cada vez más pronto, de ahí que la FIFA por medio de la CIRCULAR número 1468 del año 2015 haya rebajado la edad de los menores a 10 años, la edad a partir de la cual se exigirá el certificado de transferencia internacional (CTI):“Articulo 9, apdo. 4: A fin de reforzar la protección de los menores de edad y a causa del incremento en el número de traspasos internacionales de jugadores menores de 12 años, el Comité Ejecutivo de la FIFA ha aprobado que se reduzca a 10 años la edad a partir de la cual se exigirá el certificado de transferencia internacional (CTI).”
Podemos afirmar que a edades cada vez más tempranas, ya sea el menor quien quiere llegar a ser como Messi o Ronaldo, ya sea la familia, o cualquier agente que vea en él algún talento, se inician en estas actividades, más allá de la mera actividad deportiva de “jugar a fútbol”.
Esto es una realidad que hay que afrontar y por tanto requiere de un proceso de análisis, estudio y búsqueda de soluciones con el fin de poder dar cumplimiento a los mandatos internaciones, como la Convención sobre los Derechos del Niño, que manifiestan claramente cuál es el interés superior del menor y en este caso del menor deportista.
A lo largo de estos años hemos visto cómo este menor deportista se ha visto envuelto en un ambiente difícil, esto es, en un sector profesionalizado y adulto. Se ve involucrado en uno de los negocios más importantes a nivel mundial, que genera grandes beneficios cada año, negocio en el que el menor deportista es la clave fundamental para que dicho negocio funcione.
Como es lógico un negocio de esta envergadura, da lugar a muchas situaciones no queridas, abusos, tráfico de niños de países pobres,…. con tal de conseguir esa perla que valga millones de euros.
Es preciso hacer un planteamiento de la situación que tenemos actualmente y cómo podemos asentar las bases para construir un sistema que, además de proteger al menor deportista de los abusos que se puedan cometer contra él, el Deporte y en concreto el FUTBOL, se convierta en un medio para conseguir su desarrollo integral como persona y de esta manera, conseguir aportar al deporte personas que hayan interiorizado sus valiosos valores y además consigan transmitirlos a la afición.
Centrando pues el concepto de desarrollo integral del menor deportista, la cuestión es ¿Para cuándo? y ello porque en las muchas discusiones sobre la esencia de la Norma FIFA, no se habla prácticamente de cómo alcanzar dicho desarrollo, ni se preocupan de la situación en la que se encuentran, ni tampoco se les ha tenido en cuenta tal y como establece el Artículo 12 de CDN:“1. Los Estados Partes garantizarán al niño que esté en condiciones de formarse un juicio propio, el derecho de expresar su opinión libremente en todos los asuntos que afectan al niño, teniéndose debidamente en cuenta las opiniones del niño, en función de la edad y madurez del niño.”
Si la experiencia de vida de los menores deportistas transcurre de una manera pacífica, protegida y proactiva en cuanto al desarrollo integral de su persona, todo lo que hagan después se verá impregnado de ello.
Se transmitirán valores, valores positivos y universales, contagiando al mundo del deporte dicha actitud, provocando un efecto en cadena.
Siendo verdaderamente importante la materia que tratamos, que considero es extremadamente sensible, hay que buscar los métodos y sistemas que nos acerquen a la consecución de dichos fines.
Es preciso hacer delos marcos internacionales, ALGO VIVO, que pueda adaptarse a las circunstancias que se generan y ampliar su ámbito de aplicación, para dar respuesta a las necesidades que tan rápidamente se van produciendo.
Por tanto, la pregunta que nos podemos hacer es ¿Cómo ponemos en práctica lo que llamamos protección y desarrollo integral del menor deportista?
Porque los jóvenes deportistas quedan fuera del control exhaustivo de la Administración, están bajo la tutela de un Club o institución deportiva, que se da por hecho que van a “protegerle”.
La mayoría de los casos, excluyendo los que son constitutivos de delito de abusos hacia el menor, podemos decir que los Clubs, atienden las necesidades básicas, por lo que se da cumplimiento al menos a los derechos de asistencia y beneficencia recogidos en la Declaración de Ginebra sobre los Derechos del Niño.
Pero no por estar envuelto en el ámbito deportivo debemos dar por supuesto que está garantizada su protección y su desarrollo como personas.
Esa llamada protección y desarrollo integral del menor, debemos traducirlo en unas herramientas prácticas que nos sirvan para dar cumplimiento a las normas existentes y no mirar hacia otro lado defendiendo que los menores están en perfectas condiciones de protección y que se les da una formación.
Siguiendo la forma en la que la UNESCO utiliza para formar a los jóvenes, debemos crear una caja “imaginaria” que contenga las herramientas necesarias para el menor y así hacer valer sus derechos.
Tenemos el reto de implementar las herramientas que necesitan los menores deportistas y no centrar todos los esfuerzos únicamente para que un Juez o Tribunal entierre la norma FIFA.
Mónica García-Solanas
Abogada especialista en Derecho Deportivo
Fundadora y coordinadora del proyecto Live & Play, sport tools.

















Tomas Desembre | Domingo, 05 de Junio de 2016 a las 06:06:57 horas
Tenemos el reto de implementar las herramientas que necesitan los menores deportistas y no centrar todos los esfuerzos únicamente para que un Juez o Tribunal entierre la norma FIFA.
Me centrare exclusivamente en este parrafo, para poder crear esto que usted propone en su escrito.
Una norma justa, acorde con la realidad primero habra que abolir una norma injusta, que vulnera todos los derechos del menor. Para asi con verdaderos entendidos y viendo lo que ha producido esta norma de la FIFA se pueda crear una norma que separe lo que es negocio, de lo que es integracion a traves del deporte en este caso en especial el futbol, porque cabe recordar que es el unico deporte donde existe una norma discriminatoria.
Los clubes de los que usted habla no pueden estar comparados con clubes de barrio, donde no se trafica o se negocia con menores, solo se les forma e integra a traves del deporte. Existen miles de menores atrapados en una norma injusta, que los clubes grandes siguen saltandose con solo crear escuelas o franquicias o incluso comprando clubes en los paises de origen, enmascarando el negocio que siguen realizando explicnado que son benefacotres o ONG.
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