
El Comité de Competición destaca que ni el club ni los padres instaran al menor a pedir perdón al árbitro agredido
Un jugador de categoría Benjamín del club UD Los Vélez, perteneciente al grupo 8, ha sido sancionado con siete meses de suspensión para alinearse con su equipo después de que el Comité de Competición y Disciplina Deportiva de la Federación Iinterinsular de Fútbol de Las Palmas le haya considerado responsable de una infracción grave por agredir a un árbitro momentos después de que fuera expulsado en el transcurso del partido que su equipo disputaba contra la formación del Balos.
Además, el órgano disciplinario de la FIFLP adopta la resolución de computar para el cumplimiento de la sanción el tiempo ya cumplido por suspensión provisional, además de dar el partido por finalizado con el resultado reflejado en el acta arbitral (Los Vélez 0 - Balos 2).
Según el acta arbitral, los hechos se produjeron cuando el futbolista fue expulsado. En ese momento, el jugador se dirigió hacia el árbitro y le propinó dos patadas en las piernas sin causarle daño aparente. El jugador fue retenido por su delegado y el partido fue suspendido.
Tras el encuentro, el colegiado tuvo que desplazarse hasta un centro médico, donde los facultativos le diagnosticaron una "contusión leve en región pretibial izquierda, eritema de 1 centímetro de diámetro, no doloroso, sin otra alteración aparente".
En la resolución del Comité de Competición se destaca que "resulta palmario que la conducta mostrada por éste es absolutamente reprochable disciplinariamente, toda vez que a tan corta edad, podemos llegar a entender que la frustración y la impotencia por ver impedida la participación en el partido a consecuencia de una decisión disciplinaria de expulsión, contribuya a que el jugador reaccione de un modo impropio, ello en el bien entendido de realizar gestos de desaprobación o incluso llorar".
Por otra parte, la misma resolución añade lo siguiente: "Lo que desde luego no es comprensible ni admisible es que la reacción sea la de correr hacia el árbitro y propinarle dos patadas, lo que demuestra por un lado que esa, en principio inocente edad, no se erigió en garantía para que los hechos no sucedieran tal como sucedieron, y por otro, más decepcionante aún, que no haya sido instado por su club o por sus padres, a pedir perdón al árbitro por su comportamiento, al menos de forma acreditada ante este órgano disciplinario".






canarioenjaula | Sábado, 30 de Abril de 2016 a las 01:51:21 horas
2.- Las primeras dirigidas hacia el niño, para que reconozca el daño causado, que sepa pedir disculpas y que acepte medidas correctoras que podrían ir en el seno de colaborar en el club a sencillas tareas. La segunda línea de trabajo para el club, su entrenador, presidente, compañeros, que han sido ofendidos con la actitud del niño. Que los nombrados acepten al niño, pero que le hagan comprender que su acción no fue, ni es la correcta, y que por ello le van a ayudar a seguir adelante, con el compromiso de cambio. Y la tercera, los padres, que tienen ante sí la tarea más difícil. Todos los padres queremos que nuestros hijos, sean los mejores en todas las facetas de la vida, pero tenemos que comprender y hacer entender que, en la vida, hay unas normas que se deben cumplir. Lo que lleva a trabajar, con el niño, haciéndole ver que ha cometido una falta "muy grave", y que no la debe volver a repetir. Tener la valentía de hacerle ver que su acción en contraria a los hábitos de conducta de la sociedad y que se puede mejorar, con el reconocimiento del hecho, y con la asunción de unas tareas rectificadoras para intentar paliar la gravedad de la agresión. Con 7 meses, sin pautas, dará igual
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