
Mavys Álvarez, la exnovia cubana de Diego Armando Maradona, habló por primera vez: “No podía decirle que no”. La mujer que mantuvo una relación con el exfutbolista y seleccionador argentino cuando era menor de edad dio una entrevista para América TeVé, el canal 41 de Miami según publica Infobae.
La mujer cubana que tuvo una relación sentimental durante los años el ídolo vivió en La Habana para tratar su adicción a las drogas, le concedió una entrevista televisiva al periodista Mario J. Pentón.
Por primera vez se animó a hablar ante una cámara de televisión y contar todo lo sucedido junto al astro argentino mientras duró la pareja.
El viernes 1° de septiembre del año 2000, con sólo 16 años, Mavys se escapó de la casa de su madre para pasear por Matanzas, una ciudad al este de La Habana. Rubia, delgada, de ojos claros, era una niña cuando un hombre la interceptó para proponerle que acompañara a Maradona, quien por entonces, padecía una profunda depresión y necesitaba conversar con alguien según le dijo el interlocutor.
“Al principio pensé que quien me proponía eso estaba loco. Era un cubano. Después supe que era el salvavidas del hotel. En el carro, a unos pasos, nos miraba Carlos Ferro Viera, amigo de Maradona. Estuvieron más de una hora convenciéndome de que era importante ayudar a Diego, que era una figura mundial, amigo de Cuba y que estaba deprimido. Y finalmente acepté”, contó Álvarez a América Noticias, el noticiero de América TeVé del canal 41 de Miami.
Según la fuente, fue entonces cuando comenzó a conocer los lujos prohibidos en la Cuba castrista, al mismo tiempo que las drogas y el alcohol al compás de otros privilegios. La llevaron hasta un hotel de Varadero. Era la primera vez que Álvarez pisaba un lugar como ese, ya que los cubanos tenían prohibido entrar a esas áreas destinadas por el régimen para los turistas.
“En el hotel me recibió Guillermo Esteban Coppola, un amigo de Maradona. Ahí me asusté muchísimo porque estaba en toalla y pensé lo peor. Unos minutos después me recibió Maradona. Conversó mucho conmigo y me dio confianza. Me cayó bien. Nunca se propasó. Me invitó junto a mi familia al día siguiente a cenar al palacio Dupont”, apuntó.
“Yo era una niña. No tenía maldad ninguna. Él era un extranjero, un rico y se había fijado en mí. No podía decirle que no. Era un privilegio ser su novia”, agregó.
Con el tiempo, Maradona la llevó a vivir con él en La Pradera, un Centro Internacional de Salud, donde el régimen cubano le había habilitado dos casas: una para el ídolo y otra para su séquito de amigos. “Mi mamá no lo tomó nada bien. Tampoco mi papá. Pero a esa edad uno suele ser muy rebelde y no tener en cuenta el criterio de los padres. La vida con Maradona era muy loca: fiestas, discotecas. Me llevaba a comer…. Nunca imaginé que después me metería en las drogas de la que me costó tanto trabajo salir”, precisó Mavys.
Y añadió: “Al cabo de estos años me da pena de mí misma saber que tenía 16 años y fui parte de todo eso. Pero fue una experiencia más que tuve en la vida. No escogemos lo que nos toca vivir. Simplemente me dejé llevar”, dejando en claro que, aunque el jugador se lo propuso en varias oportunidades, ella siempre se negó a participar en fiestas sexuales.
Para Harold Crespo, quien estudiaba junto con Álvarez, ella se convirtió “en una diosa”. “De pobre a tener todo. La novia oficial de Maradona”, contó vía telefónica desde Uruguay, donde reside en la actualidad. Y le detalló a Pentón: “Fue impresionante ver la transformación de Mavys, de esa niña inocente y alegre que todos conocíamos a lo que se convirtió después de ser sumergida en ese mundo de alcohol y drogas. Fue muy duro”.
La abogada Laritza Diversent, quien dirige Cubalex, una ONG que se dedica a asesorar jurídicamente a la sociedad civil cubana, aclaró que Maradona no infringió las leyes cubanas con esta relación.
“En Cuba no se criminaliza las relaciones con menores de edad. A partir de los 14 años las niñas pueden casarse con el consentimiento de sus padres. Las relaciones sexuales sólo constituyen delito si se realizan bajo estupro, es decir, si el adulto utiliza el engaño o el abuso de superioridad sobre el menor”, explicó la letrada.
Y agregó: “Lejos de proteger a la menor, en Cuba esa adolescente pudo haber sido sancionada por el delito de peligrosidad predelictiva, que es la figura legal que utilizan contra las muchachas que tienen relaciones con turistas”.
Las medidas de seguridad predelectiva están definidas en los artículos del 73 al 84 del Código penal cubano, con penas de uno a cuatro años de cárcel.
Mavys aseguró que nunca ejerció la prostitución, algo común entre muchas menores de edad en Cuba que buscan en los turistas alivio para las necesidades económicas de su familia. “Él me cayó bien. Me deslumbró. Fue una relación consentida”, concluyó al cierre de la primera parte de la entrevista que consta de cuatro capítulos.


















Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.28