¡Que viene el dron!
No queda lejos en el tiempo el caso del dron del partido entre Serbia y Albania , que le costó a los primeros prácticamente perder todas las opciones de clasificación para la Eurocopa de Francia 2016, cuando otra vez la tecnología en el deporte nos lleva a otro escándalo.
Esta vez se trata de otro dron, pero en vez de ser parte de un asunto político, es el propio deporte, el esquí, quien invitó al aparatito a la fiesta.
Cuando Marcel Hirscher, cuatro veces campeón del mundo, vio aparecer, rozándole a apenas unos centímetros, el dicho dron, cayó y solo se lastimó apenas, cuando pudo haber sido mucho más grave.
La FIS, la federación internacional de esquí, permitió que en la prueba que se desarrollaba en Madonna diCampiglio, para la Copa del Mundo, se tomaran imágenes cercanas de los esquiadores. El dron se acercó tanto que pudo producir un accidente mortal y, obviamente, la propia federación ha decretado, desde ya, la prohibición del uso de esa maquinita.
Es obvio que los deportes necesitan de la tecnología, como lo que parece que será pronto una realidad con su uso para determinar si un balón traspasa o no la línea de la portera en el fútbol. También en el tenis, el famoso ojo de halcón es cada vez más necesario y lo demandan en todas las competiciones, no solo en los grandes torneos.
Pero, el invitado sorpresa, el dron televisivo, el que nos puede llevar a ver el sudor en la frente del ciclista o el rictus del esquiador, para que el espectador pueda ser un poco más parte real del juego, no está todavía suficientemente desarrollado o, mejor dicho, controlado.
Y es que, al parecer, hubo una interferencia en el control remoto del aparato, lo que produjo su desbarajuste y .el casi fatídico accidente del campeón del mundo. Si sabemos que existen hackers con tanta sabiduría que pueden entrar en el Pentágono, ¿qué no será factible hacer con un simple dron televisivo en una competición deportiva?
Queremos, cada vez más, ser parte del espectáculo y no nos conformamos con seguirlo en televisión, lo que, solo hace unos años, era ya un gran sueño. Ahora, queremos y casi necesitamos el que se nos acerca el deporte a casa, con dron o con otras cosas. Está quizá cerca el día en el que, con unas gafas especiales, podamos sentir lo que asume un futbolista al marca un gol o recibir una patada, un esquiadora abalanzándose por la pendiente a una velocidad vertiginosa o un boxeador al recibir un KO técnico.
Pero, hasta que ese día ocurra, velemos por la seguridad de los deportistas, analicemos la tecnología hasta hacerla segura, antes de que pueda producir accidentes como el que pudo tener Hirscher.
Mientras tanto, para ir teniendo algo más de conocimiento en esta faceta, recomiendo la lectura del “Juego de Ender”, de Orson Scott, donde podremos ir degustando un anticipo de lo que nos espera. Feliz 2016.

















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