VAR: de la incertidumbre al efecto “Uncanny Valley” (sobre el gol de Japón)

El gol de Ao Tanaka tuvo lugar justo tras el centro del jugador nipón, Mitoma, cuando el balón había traspasado totalmente la línea de fondo que delimita el terreno de juego o al menos, lo parecía.
Una jugada de milímetros puede ser decisiva en un partido de fútbol, pero los efectos son sísmicos si eso tiene lugar en una Copa del Mundo. No solo puede afectar a la clasificación de una selección y, simultáneamente, la eliminación de otra, sino porque también cambia el estado de ánimo de todo un país.
Esto, precisamente, sucedió recientemente con la jugada que desembocó en el segundo gol japonés en el partido contra España y que supuso el pase a octavos de final de la selección asiática y, a la vez, y de manera dramática, la eliminación de la cuatro veces campeona del mundo, Alemania.
En efecto, el gol de Ao Tanaka tuvo lugar justo tras el centro del jugador nipón, Mitoma, cuando el balón había traspasado totalmente la línea de fondo que delimita el terreno de juego o al menos, lo parecía. La jugada fue revisada por los árbitros en la sala VOR quienes determinaron que el balón no había cruzado totalmente la línea de fondo y que en consecuencia el gol era válido y ello, a pesar de que la mayoría de las imágenes de televisión parecían mostrar que el balón había salido totalmente del terreno de juego.
Las críticas a la decisión arbitral fueron casi unánimes, no solo por las partes interesadas, la española y la alemana, sino también por terceras partes carentes de intereses en el desenlace del partido. El objeto de las críticas no solo ha versado sobre la cuestión de si el balón traspasó o no la línea de fondo, sino también por la carencia de suficientes cámaras para estas jugadas decisivas, echándose en falta una visión cenital, perspectiva que en esta jugada parecía la más apropiada para resolver las dudas.
La controversia adquirió tintes tan elevados que, excepcionalmente, FIFA se ha visto obligada a dar explicaciones de la jugada, justificando la decisión adoptada. Ha mostrado para ello unas imágenes con las que pretendía resolver el debate, pero que en lugar de conseguir dicho resultado y con ello calmar los ánimos, ha producido el efecto contrario. En efecto, dichas imágenes no son más que una reconstrucción artificial a través de programas de ordenador de la posición del balón respecto a la línea de fondo.
Japanâs second goal in their 2-1 win over Spain was checked by VAR to determine if the ball had gone out of play.
The video match officials used the goal line camera images to check if the ball was still partially on the line or not. pic.twitter.com/RhN8meei6Qâ FIFA.com (@FIFAcom) December 2, 2022
Evidentemente, una reconstrucción gráfica está sometida a posibles distorsiones respecto de la realidad que se pretende representar. Este tipo de respuestas no hace más que agravar la sensación de falta de transparencia por parte de FIFA en el uso del VAR.
Sin embargo, hay otra circunstancia que constituye un límite infranqueable para el VAR y la pretensión de resolver todas las jugadas controvertidas, incluso de aquellas en las que la tecnología parece más adecuada como es el caso de las jugadas geométricas -la determinación de los fuera de juego y de aquellas donde se decide si el balón ha traspasado la línea de gol.
Este es el conocido problema en ingeniería de la "incertidumbre de medición”, esto es, que las mediciones no proporcionan valores absolutamente exactos, ya que siempre están sujetas a imperfecciones que no se pueden cuantificar con precisión, pues sus resultados dependen diversas variables: el método de medición aplicado, de las condiciones ambientales, el rendimiento de la técnica de medición utilizada y de la competencia del técnico de calibración. Esto significa que siempre hay dudas sobre el resultado de la medición.
Pero hay otro efecto negativo que disminuye la credibilidad del VAR, a pesar de que solucione un número de situaciones elevado: el conocido efecto “Uncanny Valley” en el ámbito de representación gráfica en 3D y en la robótica. Según señala esta paradoja, cuanto más se acerca una réplica antropomórfica (una imagen o un robot) a la apariencia y comportamiento de un ser humano real, el resultado en los observadores humanos no es positivo, sino que se produce una respuesta de intranquilidad y de perturbación.
Aplicado este efecto al VAR, podría afirmarse que, a pesar de la continua mejora de las cámaras, su incapacidad de resolver nítidamente todas las jugadas frustra a la mayoría de aficionados, y con ello, se provoca en ellos el mismo resultado que el mencionado efecto “Uncanny Valley”: no solo, perplejidad, sino rechazo.
José Luis Pérez Triviño
Profesor de Filosofía del Derecho. Universidad Pompeu Fabra

















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