
Lo que no esperaban los clubes femeninos era este nuevo giro de la Federación, que implica que cada club tendría que pagar cerca de 225.000 euros por temporada, una cantidad que está muy lejos de los 60.750 euros que se habían pactado.
Como recordarán los lectores de IUSPORT, hace escasas semanas, las árbitras designadas por la RFEF para la nueva liga femenina profesional convocaron un sucedáneo de huelga, con el apoyo explícito del CTA y la inhibición del presidente del CSD, que impidió celebrar la primera jornada de la competición.
Cuando faltaban tres días para la segunda jornada, Luis Rubiales y José Manuel Franco se sacaron aquella foto de la vergüenza, haciendo ver que gracias a ellos la huelga había sido desconvocada cuando fueron ellos mismos sus valedores.
Lo que nunca contaron es que aquel mismo día recibieron una orden de "arriba" para poner inmediatamente fin a un conflicto que dañaba las expectativas electorales del PSOE.
Aquel miércoles por la tarde, de repente, Rubiales y Franco presumieron de haber puesto fin al conflicto ofreciendo incluso dinero ambos para destinarlo a las colegiadas, que lograban por la vía rápida una profesionalizacion que costó decenios a los árbitros masculinos (que solo disfruta la élite), además de colocarse por encima de las jugadoras, las verdaderas protagonistas, en cuanto al salario que tienen reconocido por convenio.
La RFEF reabre el conflicto
Pues bien, según informa Ramón Fuentes en MD, la pasada semana la RFEF ha enviado una comunicación a los clubes femeninos con los costes arbitrales por los encuentros disputados en el mes de septiembre. Mes donde se disputaron tres jornadas después de que se tuviera que suspender la primera jornada del 10 y 11 de agosto por la huelga arbitral.
En esta comunicación, la RFEF fija el coste arbitral para el equipo local (que es quien asume estos gastos) en casi 15.000 euros.
Una cantidad que ha provocado una total sorpresa porque no responde a lo pactado hace ahora un mes con motivo del acuerdo sobre el nuevo sueldo de las colegiadas y asistentes del fútbol femenino y que se hizo público el pasado 15 de septiembre.
Ese día se pactó una retribución de 1.666 euros por partido para la colegiada principal, 1.006 para la asistente y 250 para la cuarta árbitra, lo que sumaba un total de 4.048 euros los costes arbitrales por partido en esta nueva liga profesional femenina.
Una cuantía que implicaba un incremento de casi 1000 euros respecto a los 3.300 euros que se pagaban la temporada pasada, la última que no era competición profesional.
Lo que no esperaban los clubes femeninos era este nuevo giro de la Federación, que implica que cada club tendría que pagar cerca de 225.000 euros por temporada, una cantidad que está muy lejos de los 60.750 euros que se habían pactado.
Una vez más nos preguntamos si el presidente del CSD es consciente del daño que está causando al fútbol femenino con su apoyo ciego a una federación que, como ha quedado demostrado, no soporta que se haya autorizado la creación de esta liga como ente independiente y que no la puedan controlar.























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