
Este lunes, tras aplazarse el partido por el temporal, la UD Las Palmas venció por 2-0 al Granada y vuelve a ocupar el liderato de LaLiga SmartBank,
En este mundo la perseverancia suele dar resultados. Es el caso del presidente de la UD Las Palmas, Miguel Ángel Ramírez, que cogió el equipo en 2004 y ha pasado por toda clase de visicitudes pero ahí sigue, inaccesible al desaliento.
En este largo periodo ha pasado por un concurso de acreedores, ha ascendido a Primera y descendido; fue testigo y sufrió aquella invasión del estadio de 2014, que costó el no poder subir. Ha tenido que cambiar de entrenador a veces en situaciones en las que el equipo estaba en puestos altos, pero lo consideró necesario arriesgándose a la crítica de los aficionados. En deifnitiva, un dirigente de casta que ha sabido levantarse una y otra vez y nunca se ha rendido.
Este lunes, tras aplazarse el partido por el temporal, la UD Las Palmas venció por 2-0 al Granada y vuelve a ocupar el liderato de LaLiga SmartBank, con un gol de Enzo Loiodice al borde del descanso y otro de Jonathan Viera, de penalti, en el tramo final, ante un conjunto nazarí que mostró de nuevo su fragilidad como visitante.
Tras las intensas lluvias del fin de semana, el césped no presentaba ningún charco, pero sí estuvo muy rápido, además de que el agua siguió cayendo durante el encuentro, un factor que siempre ha perjudicado más a los equipos canarios que a los del resto de España.
Y aplicando el espiritu el presidente, a ese condicionante se adaptó también la UD Las Palmas, que dominó desde el inicio. Su mejor ocasión fue un remate a bote pronto de Álvaro Jiménez que se estrelló en el poste izquierdo de André, en el minuto 18.
En el Granada, Aitor Karanka decidió reforzar a su equipo por dentro para provocar un cortocircuito en el juego asociativo de Las Palmas, pero no lo consiguió.
Aun así, el conjunto nazarí se acercó en acciones a balón parado y en un saque de esquina, en el minuto 38, Víctor Díaz conectó de cabeza un balón que rechazó Valles, confirmando su dulce momento.
Cuando parecía que el Granada había anestesiado el encuentro, una genialidad de Jonathan Viera, marchándose de dos jugadores en el área, acabó con pase a Enzo Loiodice, cuyo disparo raso pasó entre las piernas de Cabaco, justo antes del descanso.
Al final, un penalti no discutido por nadie supuso el 2-0 definitivo. Sandro Ramírez, decisivo en su primera intervención, dejó pasar la pelota para Jonathan Viera, que fue derribado dentro del área por Miguel Rubio. El penalti lo convirtió el capitán -asistencia y gol- para cerrar el partido.













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