Domingo, 11 de Enero de 2026

Actualizada Domingo, 11 de Enero de 2026 a las 21:23:43 horas

Daniel Roberto Viola
Daniel Roberto Viola Miércoles, 17 de Febrero de 2021

El ocaso del "Morro" García: ¿depresión o acoso laboral?

El suicidio del “Morro” García (30), goleador histórico del Club Deportivo Godoy Cruz Antonio Tomba de Mendoza conmovió al ambiente del fútbol. Sin adentrarnos en la crónica de los hechos, el caso merece un abordaje singular en medio del duelo y las condolencias.

 

En un fútbol super profesionalizado no cabe seguir atados al hilo de las improvisaciones ni a las faltas de atención hacia el “ser humano”, (para muchos “un activo intangible”), que día a día se viste de jugador con los colores del club-empleador.

 

LOS ORIGENES DEL FUTBOLISTA

 

Un denominador común para la mayoría de los talentos futbolísticos es la cruda realidad que los empuja a superarse para mejorar su calidad de vida.

 

Según los estudios publicados por la FIFA (2012), se calculan en 1,5 millón la cantidad de equipos de fútbol en el mundo y más de 270 millones de personas que lo practican a nivel global. Sólo el 1% alcanza a desarrollarse como futbolista profesional.

 

Tal como se refleja en la serie “Apache” sobre los primeros años de Carlos Tévez, hoy indiscutible ídolo de Boca Juniors, el “Morro” García también supo contar su historia.

 

Al consagrarse goleador de la Superliga Argentina en 2018, en diálogo con La Nación habló de sus orígenes en el barrio montevideano de Colón (Uruguay): "Es un barrio tranquilo, a pesar de que se puso un poco complicado últimamente. Era muy inquieto. Vivíamos con las puertas abiertas, entrábamos a la casa de los vecinos, las navidades y el año nuevo las vivíamos todos juntos. Estaba en una bandita; todo el día jugábamos a la pelota, a la bolita. No teníamos mucho, pero la pasábamos bien. Había gente más grande y yo, como tenía un carácter especial, directamente me agarraba a las piñas. Aprendí mucho ahí: no ir hacia las cosas malas; en los barrios humildes hay mucha droga. Tenía que seguir otro camino; que dejara la joda y que me dedicara al fútbol. Tengo amigos que no pudieron escapar de esa situación".  

 

Tras su drástica decisión de quitarse la vida, salió a la luz que se lo había separado del plantel profesional por discrepancias con el presidente de Godoy Cruz, en las vísperas de la llegada del nuevo entrenador Sebastián Méndez.

 

Claudia Correa, su madre quien viajó hasta Mendoza junto a su hermano, dio su testimonio ante la prensa: "Le envié un mensaje al señor Mansur (José), en el que le decía quiero recuperar el cuerpo de mi hijo y quiero hablar con Usted. Cuando mandé ese mensaje, hacía 40 minutos que me había enterado de que había muerto mi hijo y este señor, que no se cansó de despreciarlo, manosearlo y de humillarlo, nunca me contestó. Estoy en acá en Mendoza, porque mi familia, mis amigos y todos mis compañeros me ayudaron para que pueda venir a retirar al cuerpo de mi hijo".

 

Y agregó con evidente tristeza: "Mi hijo perdió la vida, se suicidó por una depresión, se estaba tratando por psicólogos y un psiquiatra, en los últimos tiempos se lo había relegado del equipo y eso lo sintió muchísimo, además que estamos en pandemia y no nos dejan cruzar de un lado a otro".

 

Según la versión de su madre, el regreso del goleador al fútbol uruguayo parecía inminente pero las tratativas se habrían frustrado por diferencias económicas a la hora de otorgarle el pase.   

 

Tiempo atrás, el presidente José Mansur le había anticipado al diario Olé: “La decisión del club es que el Morro García no siga en la institución. Fueron cuatro los equipos que llamaron por él y les dimos directamente el teléfono del jugador. Hablé con los clubes y no van a tener impedimento de nuestra parte, la idea es que nos quede algo por su salida”.   

 

CONFLICTO DE PARTES Y DEPRESIÓN

 

El conflicto entre García y la dirigencia del “Tomba” mendocino nos hizo recordar la situación vivida por Rubén José Suñé, excapitán y emblema de Boca Juniors.

 

Como sucesor del legendario Antonio Ubaldo Rattín, levantó Copas Libertadores en 1977 y 1978, Intercontinental de 1977 y fue bicampeón en 1976 con un recordado gol ante River Plate en la final del torneo Nacional.

 

Sin embargo, 8 años más tarde intentó suicidarse desde el 7° piso de un edificio del barrio de Pompeya, pero en la caída al vacío un obstáculo evitó el golpe mortal. Luego de 9 meses de recibir ayuda psiquiátrica, pasó a dirigir la reserva boquense. “Me creía Superman hasta que un día me estrellé” le confesó al periodista Sergio Levinsky en 1991.

 

En 1972, Suñé se hallaba en conflicto con el entonces presidente de Boca, Alberto J. Armando por temas gremiales: "Fui colgado, y gracias a los oficios de Larrosa, terminé firmando para Huracán en el Nacional 1973″, contó tiempo después. Ese equipo venía de consagrarse campeón del Metropolitano bajo la conducción de César Luis Menotti.

 

Pedro Damián Monzón, exfutbolista de la Selección Argentina subcampeona mundial en Italia 1990, le confesó a Infobae haber sufrido una fuerte depresión y cómo Diego Maradona lo ayudó a superar ese momento.

 

“No me daba cuenta del amor de la gente, principalmente de la gente de Independiente y de mis hijos. En un momento no quería vivir más. Entonces busqué un justificativo para hacer eso. En ese momento no tenía para comer y agarré unas moneditas. Tomé una de 25 centavos y lo llamé a Diego y le dije “me muero de ganas por verte”.

 

El exdefensor del “rojo” de Avellaneda (hoy ayudante de campo del DT Julio César Falcioni) continuó su relato: “Apareció Maradona. Él intuyó lo que pasaba y yo tenía miedo de contarle porque seguro él se me iba a ir a las piñas y cómo yo le voy a pegar a Diego. Nos quedamos un par de horas y le conté cosas de mi vida. A partir de ahí no hice ninguna promesa. Entonces me dije “hago todo lo imposible por estar bien o no hago nada y me muero de una vez”. Él no supo que lo que yo estaba haciendo con ese llamado era despedirme. Ese día me di cuenta de que tenía que vivir mejor”.

 

Vale citar la reflexión de Sebastián Abreu sobre la muerte de su compatriota: “Exteriorizamos sentimiento sin conocer el trasfondo y nos preguntamos qué pasó. Saber qué lo llevó a eso. La familia está, pero si no la tenés cuando vas a correr solo a las 8:30 de la mañana, es difícil. Más sabiendo lo que significa para nosotros el hecho de sentirnos vivos para jugar”.

 

La FIFA instruye a las federaciones miembros y a sus clubes para la preparación psicológica de los futbolistas. Desde el 2004, a través de los canales institucionales, se alienta a contratar un psicólogo deportivo, no como “una solución puntual y de urgencia” ante malos resultados, sino para “preparar al jugador de manera integral”.

 

Y a la vez, se advierte que los futbolistas de élite están expuestos ante millones de aficionados por sus jugadas en los 90 minutos y por su vida pública o privada, y que por ello “están obligados a ser fuertes”.

 

Según los investigadores entre las habilidades y variables psicológicas a evaluarse en los futbolistas se encuentran la autoconfianza, el control del estrés y la ansiedad.

 

En Argentina, según el convenio colectivo de trabajo vigente (CCT n° 557/09-AFA-FAA, art. 17) los clubes están obligados a “prestar asistencia médica completa, incluidos los servicios psicosomáticos y de rehabilitación, para asegurar la práctica eficiente de la actividad laboral del futbolista”. 

 

Por su parte, los futbolistas deben “mantener y perfeccionar sus aptitudes y condiciones psicosomáticas para el desempeño de la actividad.” Y además, deben “dar aviso a la entidad, dentro de las 24 horas de producida, de cualquier circunstancia que afecte la normalidad de su estado psicosomático.”

 

EL “MOOBING” O ACOSO LABORAL

 

Este fenómeno viene creciendo en las últimas décadas como expresión de conductas no deseables en la relación empleador-trabajador, trasladándose a la esfera deportiva.

 

Para la Real Academia Española acoso significa: “Práctica ejercida en las relaciones personales, especialmente en el ámbito laboral, consistente en un trato vejatorio y descalificador hacia una persona, con el fin de desestabilizarla psíquicamente”.

 

En Argentina, como en otras legislaciones, no existe un tratamiento específico de esta figura en el deporte, quedando su evaluación al criterio de los jueces por aplicación de las leyes generales.

 

El artículo 14 bis de la Constitución Nacional dispone: “…El trabajo en sus diversas formas gozará de la protección de las leyes, las que asegurarán al trabajador: condiciones dignas y equitativas de labor…”.

 

Esta cláusula se considera plenamente operativa y exigible en defensa de cualquier acto que ofenda la dignidad del trabajo.

 

Como definición general del “acoso” puede señalarse a “cualquier manifestación de una conducta abusiva y, especialmente, los comportamientos, palabras, actos, gestos y escritos que puedan atentar contra la personalidad, la dignidad o la integridad psíquica o física de un individuo, o que puedan poner en peligro su empleo, o degradar el clima de trabajo” (conf. Marie-France Hirigoyen, “El acoso moral. El maltrato psicológico en la vida cotidiana”; Ed. Paidós, Buenos Aires, 2000).

 

En el fútbol profesional se observan diversas formas de hostigamiento que hacen a la especificidad de este deporte.

 

Así, suelen darse diversas situaciones con los jugadores: Relegarlo reiteradamente al banco de suplentes; separarlo del equipo o del plantel profesional sin justificación válida; obligarlo a jugar en un puesto no habitual; hacerlo entrenar con divisiones inferiores; presionarlo para aceptar una cesión a préstamo o una transferencia definitiva a otro club;  imponerle una cuantiosa cláusula de rescisión sin mejora proporcional del contrato; criticar  públicamente al jugador con ánimo de enfrentarlo con la propia hinchada; revelar datos confidenciales de su contrato o hechos de su vida privada; multas y quitas salariales encubiertas; negativa a pagar el 15% sobre el monto de la transferencia a favor del jugador, a depositarse en la sede del gremio FAA.

 

Al analizar la figura del acosador podrían visualizarse diferentes niveles de participación: directivos del club; director deportivo o manager; director técnico (DT), preparador físico; ayudantes del DT; cuerpo médico, masajistas, utileros, otros integrantes del plantel y los grupos de fanáticos (barrabravas).

 

Es notoria la ausencia de protocolos, reglamentos, normas y cláusulas contractuales especiales para una instancia de mediación para resolver conflictos extremos entre clubes y futbolistas.  

 

Para mitigar el doloroso impacto del “día después” de una muerte evitable, urge adoptar nuevos mecanismos de prevención y alertas en los convenios colectivos de los futbolistas, donde sean estipulados los tipos de acoso laboral, grados de responsabilidad y la forma de indemnizar los daños ocasionados.

 

El luctuoso final de esta historia nos muestra que “conflicto y depresión” son las dos caras de una misma moneda.  

 


Daniel Roberto Viola-Director Iusport.com Latinoamérica.

Abogado.Universidad de Buenos Aires.Argentina. 
Socio Estudio Viola & Appiolaza
www.viola-appiolaza.com.ar

Nota del autor: publicado en www.cronista.com 

 

Comentar esta noticia

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.28

Todavía no hay comentarios

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.