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La "nueva normalidad" del fútbol femenino

Rubén Alcaine Rubén Alcaine Domingo, 27 de Septiembre de 2020

Conviene, antes de llegar a hablar de esta "nueva normalidad", hacer un breve repaso del porqué nos encontramos hoy con un anuncio tan esperado como deseado al mismo tiempo y, sin duda, merecido.

[Img #124988]Que el fútbol femenino es una realidad imparable y que ha llegado para quedarse, a estas alturas, es un discurso muy manido y que los que lo han seguido y siguen de cerca tienen pleno convencimiento de ello.

 

De lo que todavía no se es consciente es de la dimensión que le va a hacer tener a esta disciplina deportiva femenina la “bendita” declaración pública de la Secretaria de Estado para el Deporte, Irene Lozano.

 

Conviene, antes de llegar a hablar de esta "nueva normalidad", hacer un breve repaso del porqué nos encontramos hoy con un anuncio tan esperado como deseado al mismo tiempo y, sin duda, merecido.

 

De las mofas en la retransmisión deportiva de un partido de fútbol femenino, que aún rondan personas de ésas, lamentablemente, a consolidar la práctica de este deporte en una profesión han pasado 60 años.  ¿Mucho?, ¿Poco? Según con qué lo compares, lo que está claro es que había mucha gente empujando y moviendo algo que permanecía latente esperando su momento. Y su momento no es algo puntual sino la consecución de unos objetivos marcados y trabajados con mucha constancia y entusiasmo que han derivado en esta realidad tan celebrada por todas las partes implicadas.

 

Las jugadoras practicaban fútbol casi dando las gracias porque se les permitiera pertenecer a una competición oficial hasta hace no demasiado. Los clubes pagaban lo que podían, el que pagaba No cubría, en muchos casos, ni los gastos que generaba la práctica de este deporte. No muy diferente a lo que ocurre hoy en otras disciplinas deportivas, por cierto. Pero por suerte había algo distinto. Algo que otras disciplinas femeninas no tenían que era que estábamos hablando de FÚTBOL.

 

Un deporte que traspasa todo en cuanto a dimensión, seguimiento y facturación. Un Fútbol que tenía una hermanita pequeña, que era el femenino, y que estaba ahí llamando y advirtiendo que estaba creciendo. Y así era, se estaba haciendo mayor estableciendo unos cimientos sólidos que le permitieran la tan deseada emancipación.

 

Las jugadoras lo daban todo. Los técnicos también. Los directivos y los propios clubes se desvivían por conseguir el espacio que consideraban que merecían. Pero no era suficiente. Mucho trabajo, mucho esfuerzo, mucha gente y no era suficiente.

 

El fútbol masculino acaparaba todo frente al resto del deporte y su hermana pequeña estaba creciendo pero la sociedad no era consciente. España jugaba su primer mundial en 2015 y las retransmisiones de liga eran intermitentes porque la producción era muy costosa y no retornaba en las cifras necesarias.

 

Llegó la primera fecha en la historia del fútbol femenino que empezaría a ayudar a esa emancipación. Llegó el 6 de noviembre de 2015 y los clubes, esos que tanto remaban por su cuenta, algunos con más dificultades que otros en función de sus CCAA y sus federaciones territoriales, intentando sacar localmente sus complicados presupuestos para mantener los equipos, decidieron asociarse. 13 fueron los que fundaron la Asociación de Clubes de Fútbol Femenino que actualmente conforman más de 80. Hoy ya se es consciente de la importancia que tuvo eso que hace tan sólo 5 años ocurrió.

 

La ACFF recibiría de LaLiga, con la apuesta personal de su presidente, Javier Tebas, la misma cantidad que pusiera Iberdrola en el Programa Universo Mujer. Iberdrola quería potenciar el deporte femenino y pensó, con buen criterio, que el fútbol le daría un retorno y posicionamiento mediático correcto. ¡Aparecieron los primeros ingresos económicos colectivos!. Había gasolina para empezar a andar un nuevo camino.

 

Quizás el mismo, pero unidos en esta ocasión. Había que profesionalizar las estructuras amateurs de los clubes que competían en Primera, la que sería y es la locomotora, para que empezaran a generar contenidos y recursos propios no dependiendo tanto subvenciones y “hermanitos mayores” y así se hizo. Pero faltaba algo importante, que era que te vieran. Todos creían en esto pero necesitaban presentarlo a la sociedad y que la gente conociera el fútbol femenino, no sólo los que ya lo seguían, sino que todos tuvieran la posibilidad de consumirlo. Ahí entró en escena MEDIAPRO.

 

Se comprometió a retransmitir 2 partidos por jornada para la 2016-2017 y siguientes. Un antes y un después sin lugar a dudas el comienzo de la 2016-17 que comenzó con un nombre propio: Liga Iberdrola, con televisión y una asociación de clubes trabajando día a día en mejorar cada aspecto para que el consumidor pudiera disfrutar del trabajo de las jugadoras cada fin de semana. Trabajo que cada vez desempeñaban en condiciones más óptimas acorde a lo que se pretendía.

 

Una segunda fecha importante en la historia de este camino, fue el el 7 de marzo de 2019 en la que la ACFF adjudica a MEDIAPRO los derechos de tv de los clubes por 9 millones de euros a razón de tres millones por temporada para la 19/20, 20/21 y 21/22. Importantísima, necesaria e histórica adjudicación porque era la primera vez que sucedía y se situaba en la cuarta mejor liga pagada de España por detrás de las 3 profesionales.

 

La tercera fecha tremendamente significativa, sin lugar a dudas, fue la firma del primer Convenio Colectivo de Fútbol Femenino el 18 de febrero de 2020.

 

Las jugadoras adquirían unos derechos y obligaciones que venían demandando desde hacía dos años que fue casi lo que costó que se firmara tras más de 30 reuniones, muy bien seguidas por la prensa y con gran cobertura, por cierto. Esa firma UNIÓ, literalmente, a TODAS las fuerzas políticas de cualquier cuerda política aunque se pudiera pensar que era maquillaje por pura estética que luego se demostraría que no. Animar a los poderes públicos desde estas líneas al consumo de fútbol femenino que parece que funciona para unir voluntades.

 

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La foto en la casa de todos, el Congreso de los Diputados, a la que nadie quiso faltar marcó un importantísimo hito en este camino. Era una muestra clara de que la política apoyaba este crecimiento y respondía a lo que las jugadoras, clubes y sociedad demandaba y necesitaba. Nadie dudó en estar en una inmortal foto que pasaría a la historia.

 

E historia será lo que se haga, nuevamente, con el anuncio por parte de Irene Lozano de que la temporada 2021-22 será ya una realidad la calificación de liga profesional. La primera competición femenina profesional en la historia de España. La cuarta competición profesional de nuestro país (Liga Santander, Smart Bank, ACB y LFFP).

 

Competición que tendrá independencia como le ocurre a las masculinas citadas y que serán los propios clubes, aquellos que tienen las obligaciones contractuales y el riesgo, los que organicen la competición y decidan. Una competición que podrán gestionar, además de sus propios derechos de televisión, todos los activos que ella conlleva; Naming, provedores oficiales, patrocinadores, colaboradores, balón oficial y todo cuanto pueda tornarse en ingresos a los propios organizadores.

 

El fútbol femenino no podía permitirse por más tiempo perder cuantoiosos ingresos, por guerras tan absurdas como innecesarias y que tanto daño han hecho, y se ha dado el paso necesario para consolidar una emancipación que fue presagiada el 18 de febrero por toda la política y la sociedad, uniendo a todos (sindicatos y partidos) y que desde ya abre el nuevo escenario al desarrollo del fútbol femenino.

 

La Secretaria de Estado para el deporte decía que quería que se llegara a ser una de las mejores Ligas de Europa. Pues bien, no ha podido dejarlo en mejores manos que la de los clubes que siempre han querido, creído y trabajado por el fútbol femenino y sus jugadoras. Los clubes que el pasado 21 de mayo solicitaban esa necesaria calificación de profesional y que será compuesta por los 16 que militen en esa categoría.

 

Es de agradecer a todos los partidos políticos que han creído y se manifestaron desde la suspensión de la competición por el Covid-19 y, como no puede ser de otra manera, al Gobierno y a su Secretaria de Estado para el Deporte, Irene Lozano, que con su decisión y determinación será quien lidere el cambio con el respaldo absoluto, seguro, de jugadoras y clubes.

 

La “nueva normalidad” ha llegado al fútbol femenino.

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*Rubén Alcaine es presidente de la Asociación de Clubes de Fútbol Femenino

 

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