
El confinamiento provocado por la pandemia del coronavirus es una de las causas por las que el Tour de Francia ha echado en falta más combatividad en la primera semana de competición, a excepción de la séptima jornada, en la que los abanicos dañaron a algunos favoritos, como el español Mikel Landa y el esloveno Tadej Pogacar.
Lo técnicos, organización y corredores esperan una tercera semana con prevalencia del espectáculo, aunque de momento, y en vísperas de los Pirineos, la batalla entre los grandes de la general no ha sido la nota dominante. Más bien ha imperado el respeto y el ahorro de energías.
Según Pablo Lastras, director del Movistar, "los corredores han venido a este Tour mejor preparados que nunca, se va muy rápido, y si las etapas han sido así no se ha debido a una protesta ni nada de eso".
El técnico del conjunto español admite que después del dominio del Jumbo Visma de Roglic en el Dauphiné, "alguno tiene el miedo metido en el cuerpo".
Un punto de inflexión para Lastras pueden ser los Pirineos: "Cada uno va a ponerse en su sitio y hacer un nuevo inicio después del día de descanso. Quedan las etapas del sábado y del domingo y creo que va a ser después cuando empecemos a ver el ciclismo del Tour de Francia".
En opinión de Josean Fernández Matxín, director del UAE Emirates, la falta de batalla no se debe a falta de actitud, aunque entiende al aficionado que demanda más espectáculo.
"Hay actitud, la gente quiere ganar, pero entiendo al aficionado. A mí también me gusta el ciclismo de ataque", señaló.
El técnico español comentó que "los corredores llevan 4 ò 6 meses sin competir y hay mucha incertidumbre sobre la respuesta física que pueden tener". No obstante, Matxín considera que "la tercera semana va a hacer mucho daño y la gente va a atacar". "Nosotros también", apostilló.
Para la organización del Tour, ya es una alegría que en esta edición no se hable de la COVID-19 y que el debate sea si hay o no hay escapadas.
Así se manifestó para EFE el director del Tour, Christian Preudhomme: "Una etapa sin escapada no lo había visto nunca, pero no se les puede pedir a los corredores estar siempre al ataque. Veremos si hay pelea, pero que se hable de escapadas y no del COVID es lo que me causa mas alegría".
A juicio de Preudhomme, los corredores acusan el hecho de que no hayan podido preparar el Tour como lo hacen habitualmente, sino que han tenido que cambiar sus costumbres.
"Eso aporta incertidumbre. No están seguros de cual será su estado de forma en la última semana y eso nos viene bien a los organizadores. Es un año fuera de lo normal y cuando empiezan a preguntarme por cosas de deportes, me pongo contento", manifestó.
Marc Madiot, director del Groupama FDJ, comentó que "los corredores han llegado con apenas diez días de competición en las piernas, que es tres veces menos de lo normal. Normalmente llegan con 35-40 días, ahora con diez. La programación suele ser de febrero a octubre". "Este año nos paramos en marzo y lo retrasamos todo a septiembre. Es posible que tengamos momentos delicados", añadió.
Julien Jurdie, responsable técnico del AG2R, admitió que "hay menos espectáculo y se esperaban más ataques, porque el recorrido se prestaba a ello, pero es una temporada especial, los corredores tienen menos kilómetros en las piernas y todo el mundo está calculando sus energías, haciendo el mínimo posible para estar bien en el momento clave".
Jonathan Castroviejo, corredor del Ineos, habló de "una temporada muy atípica en la que puede pasar cualquier cosa. Al final la gente puede llegar más fresca o, al contrario, te puede pasar factura. Está siendo un Tour extraño".













