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Las federaciones pequeñas luchan por aguantar durante la pandemia

EFE / Sergi Escudero Martes, 14 de Abril de 2020
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A los problemas estructurales que sufren las pequeñas federaciones deportivas, se suman ahora todos los derivados de la pandemia por la COVID-19, que las dejan en una complicada situación.

"La mayoría de federaciones no hemos cobrado aún la subvención de esta temporada. Y, algunas, como la nuestra, tampoco la de la anterior", explica Jacob Serra, el gerente de la Federación Catalana de Korfbal.

"La temporada empezó en marzo y solo hemos tenido tiempo de disputar una jornada antes del parón", relata Jordi Vallès, presidente de la Federación Catalana de Béisbol y Sóftbol.

Estas son dos de las cinco federaciones pequeñas con las que ha hablado EFE para elaborar este reportaje. Si la situación económica ya es complicada para todas, en el caso de las que tienen menos licencias (algunas de ellas con menos de 1.000) aún se agrava un poco más por su propia naturaleza.

"Los ingresos de los clubes los recibimos justo en este periodo del año, entre marzo y mayo, y de momento nos hemos quedado sin ingresos. Los clubes están sufriendo. Esta crisis puede provocar que muchos jugadores lo dejen porque no pueden pagar la cuota de federado y esto comporte que los clubes desaparezcan porque se queden sin jugadores", dice Vallès.

Su federación tiene alrededor de 1.600 licencias y está pensando en habilitar la primera y las última semanas de agosto para competir con el objetivo de terminar la liga y disputar la Copa Cataluña. Aunque también plantea escenarios en los que esta temporada no se disputa la Copa.

La UFEC (la Unión de Federaciones Deportivas Catalana) está formada por 70 federaciones que albergan 9.000 clubes e instituciones y 700.000 licencias federativas. Gerard Esteva, su presidente, dijo la semana pasada que era necesario un fondo de contingencia de 25 millones de euros para evitar la desaparición de la mitad los clubes como consecuencia de la crisis del coronavirus y elaboró un plan (lo denominó el 'Plan Marshall para el deporte') con 26 medidas.

La respuesta de la Secretaria General de l'Esport, liderada por Gerard Figueras, fue acordar un Plan Nacional para la reactivación del deporte y la actividad física que servirá para inyectar 61,5 millones de euros al sector, 51,5 de ellos en forma de subvenciones y 10 en créditos. El deporte supone el 2,1% del PIB en Cataluña.

Estas dos noticias han servido para aliviar a las federaciones, pero éstas manifiestan que no estarán tranquilas hasta que el dinero llegue a sus arcas.

 

"Nos creemos las promesas de la subvenciones de la Generalitat, pero si no las recibimos en un plazo aceptable habrá mucha preocupación. Tenemos un local y trabajadores a los que pagar", explica el presidente de la Federación Catalana de Béisbol y Sóftbol, que no ha llevado a cabo un ERTE porque siguen haciendo actividades de formación y entretenimiento para sus clubes y federados durante el confinamiento.

Otro deporte que se celebra en año natural es el twirling, una rama de la gimnasia que se basa en hacer girar de una manera rítmica y artística un bastón especialmente diseñado para la coordinación y ejecución de juegos malabares. La Federación Catalana tiene alrededor de 800 licencias.

"De las 10 competiciones anuales que teníamos que celebrar solo nos dio tiempo a hacer 3. Además, una de ellas era de carácter internacional, que ya está cancelada, y no sabemos si el año que viene tendremos la posibilidad de volver a ser sede", dice Rubén Pueyo, su presidente.

"Este año hemos hecho una serie de inversiones que no tendrán retorno y esta situación económica se presenta después de otro año complicado", añade.

Ahora están a la espera de la subvención de la Generalitat, "pero de momento está congelada" porque como la competición se disputa en año natural no han completado el 70% necesario de está para recibirla.

"Podemos alargar el período de competición hasta diciembre. El problema es que no somos como el fútbol, que se puede jugar a menudo. Nuestro deporte tiene una base artística que necesita tiempo para prepararse", sentencia Pueyo.

No ha tenido que hacer un ERTE porque no tiene empleados y funciona gracias al voluntariado. También cumple estos requisitos la Federación Catalana de Agility (con 315 licencias) el deporte en el cual un guía dirige a su perro para que pase con éxito una serie de obstáculos. Aunque, en este caso, tiene un administrativo que trabaja 12 horas a la semana.

"Sino tenemos el dinero, no hacemos las cosas. Siempre nos hemos movido con esta máxima", sentencia Lucía López, su presidenta. "No tenemos local y, por lo tanto, tampoco un alquiler que pagar. Para nosotros el teletrabajo no es algo nuevo porque siempre lo hemos hecho así".

Cuando se decretó el estado de alarma faltaban seis pruebas para finalizar la temporada más la Copa Cataluña, el colofón. Además, cada agosto los clubes catalanes iban a Inglaterra para disputar una competición que está muy cerca de suspenderse por la pandemia del coronavirus. "No sabemos qué haremos con las pruebas que nos quedan. Trabajamos con diferentes escenarios", apunta López.

Otra de las federaciones catalanas más pequeñas es la de Palomas Deportivas, con 840 licencias. Antes del parón obligado se estaban celebrando los campeonatos comarcales, que acostumbran a juntar entre 20 y 40 socios. Los ocho primeros clasificados van al campeonato de Cataluña y allí los dos primeros se clasifican para el de España, que debía disputarse en mayo en Valencia y ya se ha suspendido.

"Reemprenderemos la competición cuando podamos hacerlo, aunque nuestros palomos necesitarán un tiempo de puesta en forma. Estos animales son capaces de hacer exhibiciones durante dos horas cuando están entrenados, pero estas semanas de confinamiento se encuentran encerrados en columbarios y ahora no aguantarían ni 10 minutos", explica Juan Carmelo, el presidente.

Como las demás federaciones está a la espera de recibir la subvención pública. A los gastos de luz, agua e impuestos en su caso se suman el sueldo de una secretaria y el pienso para los animales.

Durante el confinamiento, además, ha denunciado a la policía que se han llevado entre 70 y 80 ejemplares de palomos de sus campos de vuelo de Sant Just Desvern.

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