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De Becerril a La Cartuja, un difícil camino hecho de goles y victorias

Carlos López Izquierdo

EFE / IUSPORT Jueves, 05 de Marzo de 2020
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La histórica clasificación de la Real Sociedad para una final de la Copa del Rey, 32 años después, es la crónica de un difícil camino, hecho a base de goles y victorias, que comenzó el pasado 19 de diciembre en Palencia, ante el Becerril, y que concluirá el próximo 18 de abril en La Cartuja sevillana.

 

Una senda en la que los números de la Real lucen con brillo propio ya que, además de haber eliminado al Real Madrid en el Bernabéu (3-4) y contar sus partidos por triunfos, los blanquiazules lideran la tabla de equipo más goleador con 24 tantos y su delantero estrella, el sueco Alexander Isak, es también el máximo anotador con siete dianas.

 

Cifras a las que contribuyó de manera notable la abultada victoria (0-8) que los donostiarras lograron en el primer partido del torneo, disputado en el estadio de La Balastera de Palencia, ante el modesto Becerril, que consiguió el logro de ser el equipo de la localidad más pequeña en participar en la Copa del Rey en los 117 años de historia de esta competición.

 

Aunque visto con perspectiva pueda resultar hilarante, este primer emparejamiento, con un equipo de Tercera División, encendió algunas alarmas en el entorno blanquiazul, lamentablemente acostumbrado a caer a las primeras de cambio en esta competición ante conjuntos de inferior categoría.

 

Pero este año, Imanol Alguacil decidió tomarse en serio la Copa y diseñó alineaciones reconocibles, con jugadores titulares, en todos los choques de la competición.

 

Estos miedos no sólo se demostraron, a posteriori, infundados sino que, gracias al hermanamiento de ambas aficiones en el partido de Palencia, se transmutaron en una vínculo especial con todo el pueblo de Becerril de Campos, que terminó invitado en su totalidad a ver el partido que los realistas disputaron el pasado 22 de febrero ante el Valencia (3-0) en San Sebastián.

 

La Real Sociedad subió el segundo peldaño de la escalera copera el pasado 12 de enero en Ceuta, ante otro rival de inferior categoría, que resolvió sin mayores problemas con cuatro goles de Sangalli (2), Januzaj y Barrenetxea, manteniendo a cero su propia portería.

 

Unos días después, el 22 de enero, un Espanyol más preocupado por su clasificación liguera que por la Copa, se convirtió en el primer obstáculo realmente serio para los realistas, quienes contaron no obstante con la ventaja de jugar la eliminatoria a único partido en el Reale Arena, donde se impusieron por dos tantos a cero, con Barrenetxea e Isak como goleadores.

 

Osasuna fue el segundo "primera" que, el 29 de enero, se cruzó en el camino de los blanquiazules, favorecidos nuevamente por el "factor campo", donde resolvieron por 3-1 el partido, gracias a dos tantos de Isak y uno de Odegaard.

 

El 6 de febrero, saltaron todas las alarmas en la afición donostiarra que vio peligrar el "impecable" avance de los realistas en el torneo de KO al tocarle, en el sorteo de los cuartos de final, un Real Madrid cuya racha de buenos resultados suponía la más seria de las amenazas para el sueño copero realista.

 

Así las cosas, una importante representación de aficionados realistas, con algunos seguidores del Becerril "infiltrados", se presentó en el Santiago Bernabéu para ver a sus jugadores en un partido que podía suponer el hito de clasificar a la Real para semifinales y en el que Odegaard, Merino e Isak, este último en dos ocasiones, perforaron la portería merengue para dar el pase a los suyos en un partido épico que concluyó con un agónico 3-4.

 

De esta manera, el pasado 13 de febrero, los donostiarras se plantaron en el partido de ida de las semifinales de Copa con el Mirandés, de Segunda División.

 

La afición realista preparó un histórico recibimiento para este partido de tal magnitud que según confesó después el entrenador, Imanol Alguacil, pudo haber "cargado de responsabilidad" a sus jugadores, quienes tan sólo pudieron derrotar por 2-1, con tantos de Oyarzabal y Odegaard, a un conjunto burgalés que logró salir del Reale Arena con la eliminatoria viva.

 

Esta noche en Anduva la Real ha sabido tirar de oficio para amarrar la eliminatoria antes del final de la primera parte con un penalti transformado por Mikel Oyarzabal que finalmente ha servido para que la parroquia donostiarra pudiera contemplar sin nervios el pase de su equipo a la anhelada final de Sevilla.

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