El parón de los 15": por qué había que precipitarlo y no esperar a la reunión con LaLiga
SHUTTERSTOCKDetrás del simbólico (ya veremos si el juez lo califica así) parón de 15 segundos que protagonizaron los jugadores el pasado fin de semana se escondía algo distinto a una muestra de descontento, pero el 99% de los propios jugadores lo desconocían.
La protesta fue el resultado de una estrategia cuidadosamente orquestada desde las altas esferas de una entidad de primer nivel con el objetivo de dinamitar el proyecto de LaLiga de disputar un partido oficial en Miami.
El 'jefe' de tal entidad encomendó a su adjunto que contactara directamente con uno de los jugadores más representativos, con gran peso tanto en su equipo como dentro del sindicato. El encargo fue claro: convencer a esta organización de que no podían esperar a la reunión programada para la semana siguiente con LaLiga. Si lo hacían, el encuentro dejaría sin fuerza cualquier intento de protesta y esta ya no podría llevarse a cabo.
El jugador asumió disciplinadamente el encargo. Utilizando su ascendencia entre los compañeros y su influencia dentro del sindicato, impulsó la idea de realizar un gesto inmediato, visible y unitario: un parón de 15 segundos al comienzo de los partidos del fin de semana anterior a la reunión con la patronal. El sindicato ignoraba la maquinación y se limitó a acceder a una petición de uno de sus hombres fuertes.
La acción fue presentada por el sindicato como una respuesta espontánea ante la falta de información de LaLiga, justamente la que iban a recibir la semana siguiente, pero no convenía demorar la protesta.
El cálculo fue certero. La protesta dio la vuelta al mundo, generó un fuerte impacto mediático y dejó sin objeto la reunión con la patronal, que no obstante se celebró de aquella manera.
Fue un mensaje engañoso pero útil: los jugadores daban a entender que no respaldaban la iniciativa de llevar un partido oficial a Estados Unidos cuando, según ellos mismos y el sindicato, su única reivindicación era recibir más información; no se oponían al proyecto, salvo algunas voces individuales.
El resultado no se hizo esperar. Justo un dia antes de la reunión LALIGA-AFE, la empresa americana organizadora tiraba la toalla y el partido se cancelaba. El proyecto de disputar un partido oficial de LaLiga en Miami volvió a quedar paralizado, y las aspiraciones de la patronal en el mercado del país norteamericano sufrieron un nuevo revés.
Así, lo que parecía un gesto de unidad en defensa de los futbolistas, escondía en realidad una maniobra calculada que logró su objetivo: reventar, desde dentro, uno de los planes más ambiciosos de expansión internacional de LaLiga, una operación ejecutada -paradójicamente- por los mayores beneficiarios de sus ingresos: los jugadores.























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