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José Miguel Fraguela
José Miguel Fraguela Martes, 27 de Octubre de 2020

El plan oculto en la moción de censura contra Bartomeu

Poco a poco se van desvelando las claves del sinuoso proceso de la moción de censura contra Bartomeu. Ya hemos dejado clara nuestra opinión de que el presidente blaugrana se ha ganado a pulso ser censurado, pero lo que se vislumbra en el horizonte no es necesariamente mejor.

 

En este contexto, hemos sabido que detrás de una parte de los proponentes de la moción está el núcleo más duro del independentismo catalán, que ha sabido "leer el partido" para intentar sacar provecho a nivel político.

 

El objetivo, como es fácil de suponer, no es otro que el control del club por parte de los independentistas, pero a largo plazo tienen otros de enorme calado.

 

Uno de ellos sería abandonar la liga española y adscribirse a otra, probablemente la francesa, otro plan suicida en el deporte, similar al que hace tiempo se proponen los radicales catalanes a nivel político en cuanto a la independencia del Estado español.

 

Saben que ello no sería bien visto por la UEFA y la FIFA pero también están dispuestos a enfrentarse a las dos grandes organizaciones internacionales que rigen el fútbol.

 

En ese camino, uno de los primeros pasos sería integrarse en el pretendido y alocado proyecto de la Superliga, una suerte de competición privada y cerrada, al margen de la UEFA, que estamos convencidos de que dificilmente verá la luz.

 

Pero los independentistas lo venden como algo posible y necesario en su proceso por la independencia total de Catalunya.

 

En cuanto al momento actual, no cabe duda de que la Generalitat, controlada por los "soberanistas", ve con buenos ojos este plan, de ahí su insistencia en que se lleve a cabo la votación de la moción cuanto antes. Para los soberanistas, se trata de un elemento importante ante las elecciones políticas en Catalunya que pretenden convocar en febrero de 2021.

 

Por su parte, Bartomeu ha intentado siempre coquetear con los independentistas, pero estos no lo ven como "uno de los suyos" y él ya se ha dado cuenta del rechazo, lo que le ha llevado a trazar su propio plan con el que espera frenar el de los "indepes".

 

Pues bien, ante esta endiablada situación, la estrategia de Bartomeu es la siguiente: esperar al último minuto y dimitir antes de que arranque el proceso de votación de la moción de censura. De esta forma se constituiría una Comisión Gestora que debería convocar elecciones en el plazo de tres meses, según los estatutos.

 

Un plazo que el entorno de Bartomeu considera suficiente para terminar las tareas pendientes, una de ellas las pérdidas derivadas del COVID, sobre las que Irene Lozano, presidenta del CSD, ha prometido que liberará a los directivos (modificando la ley), y preparar una candidatura para las elecciones equidistante entre el independentismo y el españolismo.

 

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