29 de marzo de 2017
Última actualización: 09:01
Secciones
Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Jose L. Pérez Triviño / Eva Cañizares
6 de febrero de 2017

El caso Zozulya: el populismo en el fútbol

[Img #36357]Decía Steve Jobs que seguir a rajatabla a los gustos del consumidor era como someterse a la tiranía del mal gusto. Sin llegar a esos extremos, un riesgo parecido corren en ocasiones los clubes cuando abdican de su autoridad para ceder ante la imposición de esa amorfa masa que integran los aficionados, con la diferencia de que en lugar del mal gusto lo que se acabe adoptando sean decisiones controvertidas.

 

El caso Zozulya reabre un debate que en poco tiempo ha tenido otros episodios similares. ¿Hasta qué punto los aficionados tienen legitimidad para decidir asuntos propios de un club? Hace pocas semanas Quique Sánchez Flores tuvo que comparecer ante los medios de comunicación  al finalizar el partido que el RCE Espanyol había disputado contra el Fútbol Club Barcelona. En esa comparecencia pidió disculpas por felicitar a varios jugadores barcelonistas, en especial a Messi a quien pidió su camiseta. Lo que algunos calificaron como un ejercicio de deportividad o si se quiere de admiración particular a unos determinados jugadores de indiscutible calidad, fue interpretado de manera muy distinta por parte de un sector de la afición blanquiazul. Dicha porción de aficionados se sintió ofendida por esa cercanía al equipo rival y presionó  hasta obtener la contrición pública del entrenador.

 

Con una diferencia de pocos días, algunos aficionados sevillistas se creyeron en posesión del verdadero sentir del club como para exigir que un exsevillista, pero jugador de un equipo rival, Sergio Ramos, desistiera de lanzar un penalti.

 

Ahora, unos cuantos aficionados del Rayo Vallecano, el grupo "Bukaneros", se arrogan ser los depositarios de las esencias del club madrileño y con ello, la potestas para vetar el fichaje de un jugador, el ucraniano proveniente del Betis, Zozulya, al que se le presupone una ideología neonazi contraria a la presunta identidad del club, la cual, obviamente, les corresponde a ellos decidir. Según tal grupo, de marcada ideología de izquierdas, "el Rayo no es lugar para nazis”. El problema no es tanto la asunción de esa potestad ideológica en este caso concreto, sino que ¿qué impide que la sigan imponiendo en casos futuros?

 

No deja de ser curioso que algunas de esas minorías asuman no solo irracional, sino también orgullosamente que son ellos los que ostentan la genuina representación de todo el colectivo de aficionados. Como si la intensidad de emociones otorgara un privilegio de representatividad y de cordura en el juicio. Aunque también es verdad que algunos de esos grupos han surgido y medrado al amparo o alentados por presidentes y directivos de clubes con claro matiz populista que los han utilizado en su beneficio o en el del club, amparando su violencia verbal y física, inventando conspiraciones contra la entidad que lideran por parte de rivales, árbitros e incluso dirigentes federativos, etc., olvidando que el fútbol nunca debe dejar de ser un deporte aunque sea también un negocio.

 

El rechazo al fútbol moderno, a su mercantilización, es una tendencia que cada vez tiene más adeptos bajo el rótulo de "fútbol popular". Razones para tal actitud no faltan, como por ejemplo, constatar no solo la falta de representatividad de los socios en el gobierno de los clubes, sino incluso el desprecio con que desde las altas instancias se adoptan algunas decisiones en contra de los intereses de aquellos. Así ocurre con los estrambóticos horarios de los partidos, o la falta de respeto hacia los símbolos tradicionales de los clubes. Ello abona una mirada entre melancólica y nostálgica hacia los aficionados y los valores tradicionales que enarbolan y tratan de mantener. Pero de ahí a conceder a un grupo -por muy identificado que esté con los colores-, la representatividad de todo un colectivo, necesariamente plural, hay un gran trecho. Si a eso añadimos otorgarles derecho de veto sobre cuestiones deportivas, entonces ya no nos encontramos ante una manera justificada de entender el fútbol popular sino ante una versión distorsionada, e incluso peligrosa de populismo.

 

Eva Cañizares Rivas. Abogada y experta en Derecho Deportivo. Directora de centro BNFIT Fundición

José Luis Pérez Triviño. Profesor de Filosofía del Derecho (Universidad Pompeu Fabra, Barcelona). Presidente de la Asociación Española de Filosofia del Deporte

 

NOTA: Artículo publicado en EL MUNDO

Enlaces automáticos por temática
Acceda para comentar como usuario Acceda para comentar como usuario
¡Deje su comentario!
Normas de Participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
© 2017 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress
 
 

NOTICIAS

 

OPINIÓN

 

LEG. & JURIS.

 

EVENTOS

 

PUBLICACIONES

ARCHIVO HISTÓRICO (1997-2013)

  Noticias 2006-2013   Opinión 2006-2013   Legislación 06-13   Eventos 2006-2013   Publicaciones 2006-13
    Casos 2006-2013   Editoriales 2006-2013   Juris. 2006-13   Cursos sobre deporte   Otros enlaces
BUSCADOR 1997-2013   Dossier 2006-2013   Entrevistas 2006-2013   Bases de datos        
HEMEROTECA 1997-2013   Otro ángulo 06-2013   Opinión 2005-2006            
        Opinión 1997-2004